From the Guidelines
El diagnóstico de la cirrosis hepática se debe realizar mediante una combinación de evaluación clínica, pruebas de laboratorio, estudios de imagen y, en algunos casos, biopsia hepática, priorizando la detección temprana de la fibrosis significativa (≥F2) con un umbral de APRI mayor a 0.5 o una medición de elastografía transitoria mayor a 7 kPa, según las guías de la OMS 2024 1. La evaluación clínica y los análisis de laboratorio son fundamentales para identificar signos de daño hepático y determinar la presencia de factores de riesgo asociados con la cirrosis.
- Los análisis de laboratorio incluyen pruebas de función hepática, como enzimas hepáticas (ALT, AST), bilirrubina, albúmina y tiempo de protrombina.
- La biopsia hepática, aunque menos comúnmente necesaria, sigue siendo el estándar de oro para confirmar la cirrosis y determinar su causa cuando otras pruebas son inconclusas.
- La elastografía transitoria (FibroScan) mide la rigidez hepática para evaluar la fibrosis de manera no invasiva, con umbrales específicos para la detección de fibrosis significativa y cirrosis, como se establece en las guías de la OMS 2024 1.
- La detección temprana es crucial para permitir el manejo de la causa subyacente y la prevención de complicaciones, aunque la cirrosis en sí misma representa un daño hepático irreversible. Los estudios de imagen, como la ultrasonografía, la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM), pueden identificar nodularidad hepática, esplenomegalia y signos de hipertensión portal, apoyando el diagnóstico de cirrosis 1. Es importante destacar que las guías de la OMS 2024 priorizan la minimización de resultados falsos negativos y aceptan un mayor número de falsos positivos, lo que lleva a un umbral más bajo para la detección de fibrosis significativa y cirrosis 1.
From the Research
Diagnóstico de la Cirrosis Hepática
- La cirrosis hepática es una enfermedad que puede ser diagnosticada mediante una combinación de pruebas clínicas, análisis de sangre y técnicas de imagen 2, 3, 4, 5.
- Las pruebas de función hepática, como la bilirrubina, las enzimas hepáticas (ALT y AST), la fosfatasa alcalina y la gamma-glutamil transpeptidasa, pueden ayudar a evaluar la función hepática 4.
- La elastografía, una técnica no invasiva que mide la rigidez del hígado, puede confirmar la cirrosis a niveles de 15 kPa o superiores 3.
- La biopsia hepática es considerada el gold estándar para el diagnóstico de la cirrosis, pero puede ser invasiva y no siempre está disponible 3, 4.
- Las técnicas de imagen, como la ultrasonografía y la resonancia magnética, pueden ayudar a evaluar la estructura y la función del hígado 4, 5.
Pruebas de Detección de la Cirrosis
- La relación entre la concentración de aspartato aminotransferasa y la cuenta de plaquetas puede predecir la presencia de cirrosis 5.
- Las pruebas de sangre, como el índice de fibrosis 4 (FIB-4) y el puntaje de Child-Turcotte-Pugh, pueden evaluar la función hepática y la gravedad de la cirrosis 4, 6.
- La ultrasonografía y la elastografía pueden ser utilizadas para monitorear la progresión de la cirrosis y detectar complicaciones 2, 3.
Complicaciones de la Cirrosis
- La cirrosis puede causar complicaciones como la hipertensión portal, la ascitis, la encefalopatía hepática y el carcinoma hepatocelular 2, 3, 6.
- El tratamiento de estas complicaciones puede incluir la administración de medicamentos, como los betabloqueantes no selectivos, la lactulosa y la terlipresina, y la realización de procedimientos quirúrgicos, como la derivación portosistémica 3, 6.
- La monitorización regular y el tratamiento oportuno pueden ayudar a mejorar los resultados de los pacientes con cirrosis 2, 6.