From the Research
Los cambios radiográficos en el edema pulmonar cardiogénico suelen aparecer dentro de 4-12 horas después del inicio de los síntomas. Inicialmente, estos cambios se manifiestan como aumentos de las marcas vasculares y el engrosamiento peribronquial, seguidos de líneas de Kerley B (líneas horizontales en la periferia pulmonar) y opacidad intersticial. A medida que la condición progresa, se desarrollan infiltrados alveolares en un patrón característico de "mariposa" o "ala de murciélago", predominantemente en los campos pulmonares centrales y inferiores. La progresión radiográfica se correlaciona con la fisiopatología del edema pulmonar cardiogénico, que comienza con un aumento de la presión hidrostática en la circulación pulmonar que lleva a la acumulación de fluido primero en los espacios intersticiales y luego en los alvéolos. Es importante destacar que los hallazgos radiográficos pueden retrasarse con respecto a los síntomas clínicos, y los pacientes pueden experimentar una distress respiratoria significativa antes de que los cambios sean visibles en la radiografía de tórax. Por el contrario, las anormalidades radiográficas pueden persistir durante días después de la mejora clínica. Este tiempo es crucial para que los clínicos lo entiendan al evaluar a pacientes con sospecha de insuficiencia cardíaca o al monitorear la respuesta al tratamiento 1.
Algunos de los estudios sugieren que la evaluación clínica rutinaria puede no identificar a los pacientes con fluido extravascular aumentado en los pulmones, y que la ecografía pulmonar puede detectar fácilmente el edema pulmonar en pacientes con descompensación aguda y en pacientes en riesgo de descompensación 1. Sin embargo, la detección temprana y el tratamiento oportuno son fundamentales para mejorar la morbimortalidad y la calidad de vida de los pacientes con edema pulmonar cardiogénico.
Es importante tener en cuenta que los estudios más recientes y de alta calidad, como el publicado en The American journal of the medical sciences en 2019 1, proporcionan información valiosa sobre la fisiopatología y el tratamiento del edema pulmonar cardiogénico. Estos estudios sugieren que el tratamiento convencional del edema pulmonar cardiogénico usualmente involucra diuresis, reducción de la postcarga y, en algunos casos, ventilación no invasiva para reducir el trabajo de respiración y mejorar la oxigenación.
En resumen, el edema pulmonar cardiogénico es una condición clínica desafiante que requiere un diagnóstico y tratamiento tempranos y oportunos. La detección temprana y el tratamiento adecuado pueden mejorar la morbimortalidad y la calidad de vida de los pacientes con esta condición. Es fundamental que los clínicos entiendan la fisiopatología y el tratamiento del edema pulmonar cardiogénico, y que utilicen las herramientas diagnósticas y terapéuticas disponibles para proporcionar un tratamiento efectivo y oportuno a los pacientes con esta condición 2, 1.