From the Guidelines
El tamizaje de la enfermedad mineral ósea en pacientes con enfermedad renal crónica debe iniciarse cuando la tasa de filtración glomerular (TFG) cae por debajo de 60 ml/min/1.73m² (etapa 3 de la ERC) o antes si hay factores de riesgo presentes. En esta etapa, se deben obtener mediciones básicas de calcio, fósforo, hormona paratiroidea intacta (iPTH), fosfatasa alcalina y vitamina D en sangre. Para los pacientes con ERC en etapa 3, estos parámetros deben monitorearse cada 6-12 meses. A medida que la función renal disminuye a la etapa 4 (TFG 15-29 ml/min/1.73m²), la frecuencia de monitoreo debe aumentar a cada 3-6 meses, y para la etapa 5 (TFG <15 ml/min/1.73m²), estos valores deben verificarse cada 1-3 meses. La prueba de densidad mineral ósea (DMO) utilizando una exploración de absorciometría de rayos X de doble energía (DXA) se recomienda al inicio para los pacientes con ERC y factores de riesgo de osteoporosis, y debe repetirse cada 1-2 años dependiendo de los resultados iniciales y la progresión de la ERC. Esto se debe a que los trastornos minerales y óseos comienzan temprano en la progresión de la ERC debido a la retención de fósforo, la disminución de la activación de la vitamina D y la hiperparatiroidismo secundario, lo que puede llevar a la fragilidad ósea, la calcificación vascular y el aumento del riesgo de fracturas si no se maneja adecuadamente 1.
Algunos puntos clave a considerar son:
- La medición de la DMO es importante para evaluar el riesgo de fracturas en pacientes con ERC y factores de riesgo de osteoporosis.
- La biopsia ósea es el estándar de oro para el diagnóstico y la clasificación de la osteodistrofia renal.
- La frecuencia de monitoreo de los parámetros bioquímicos debe aumentar a medida que la función renal disminuye.
- La prueba de DMO debe repetirse cada 1-2 años dependiendo de los resultados iniciales y la progresión de la ERC.
En resumen, el tamizaje de la enfermedad mineral ósea en pacientes con enfermedad renal crónica es crucial para prevenir y tratar los trastornos minerales y óseos asociados con la ERC, y debe iniciarse temprano en la progresión de la enfermedad.
From the Research
Tamizaje de la enfermedad mineral ósea en pacientes con enfermedad renal crónica
- El tamizaje de la enfermedad mineral ósea es crucial en pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) debido al aumento del riesgo de fracturas y la disminución de la calidad y cantidad de hueso 2, 3.
- La enfermedad mineral ósea se puede diagnosticar mediante técnicas de imagen como la densitometría ósea dual de rayos X (DXA) y biomarcadores sanguíneos como la hormona paratiroidea y la fosfatasa alcalina ósea 4, 5.
- La evaluación del riesgo de fractura es fundamental en pacientes con ERC, especialmente en aquellos con factores de riesgo adicionales para osteoporosis 3, 5.
- La enfermedad renal crónica avanzada se asocia con una mayor tasa de declive de la densidad mineral ósea (DMO) en pacientes con ERC 6.
- El seguimiento de la función renal y la DMO es importante para identificar a los pacientes con ERC que están en mayor riesgo de fracturas y para tomar medidas preventivas y terapéuticas adecuadas 6.
Factores de riesgo y diagnóstico
- La ERC avanzada es un factor de riesgo importante para la disminución de la DMO y el aumento del riesgo de fracturas 2, 3, 6.
- La evaluación de la función renal y la DMO es fundamental para diagnosticar y tratar la enfermedad mineral ósea en pacientes con ERC 4, 5.
- La biopsia ósea es el estándar de oro para determinar el estado de recambio óseo en pacientes con ERC y osteoporosis 5.
Tratamiento y prevención
- El tratamiento de la osteoporosis en pacientes con ERC debe ser individualizado y basado en la evaluación del riesgo de fractura y la función renal 3, 5.
- Los agentes anti-resortivos y anabólicos pueden ser efectivos en el tratamiento de la osteoporosis en pacientes con ERC, pero se necesitan más estudios para determinar su seguridad y eficacia en esta población 2, 3, 5.
- La prevención de la enfermedad mineral ósea en pacientes con ERC es fundamental y debe incluir medidas como la evaluación y el tratamiento de los factores de riesgo, la suplementación con calcio y vitamina D, y el ejercicio regular 4, 6.