From the Guidelines
El manejo de la desfacelación de la piel secundaria a quemaduras requiere un enfoque integral que incluya la preparación del lecho de la herida, el control de la infección y la promoción de la curación. La desfacelación de la piel secundaria a quemaduras es una complicación grave que puede aumentar la morbilidad y la mortalidad. El estudio más reciente y de alta calidad, 1, sugiere que la profilaxis antibiótica sistémica administrada en los primeros 4-14 días después de la quemadura puede reducir significativamente la mortalidad por todas las causas. Sin embargo, es importante destacar que la profilaxis antibiótica tópica no tiene efectos beneficiosos y puede incluso aumentar el riesgo de infección por MRSA. Por lo tanto, se recomienda un enfoque de manejo que incluya la limpieza suave con soluciones antisépticas, la desbridación cuidadosa del tejido necrótico y el control de la infección con antimicrobianos tópicos solo cuando sea necesario. Además, la terapia de presión negativa a 75-125 mmHg de presión continua puede ser útil para promover la granulación y la curación de la herida. Es fundamental también considerar el apoyo nutricional adecuado, con una ingesta de proteínas de 1,5-2 g/kg/día y una ingesta calórica adecuada para apoyar la curación. El manejo del dolor debe incluir analgésicos programados como el acetaminofén 650-1000 mg cada 6 horas y/o AINE, con opioides reservados para el dolor de ruptura. Una vez que el lecho de la herida esté limpio con tejido de granulación saludable, el cierre definitivo puede lograrse a través de injertos de piel, colgajos locales o otras técnicas reconstructivas dependiendo de la ubicación y la extensión de la desfacelación. En resumen, el manejo de la desfacelación de la piel secundaria a quemaduras requiere un enfoque integral y personalizado que tenga en cuenta las necesidades individuales del paciente y se base en la evidencia más reciente y de alta calidad.
Algunos puntos clave a considerar en el manejo de la desfacelación de la piel secundaria a quemaduras incluyen:
- La limpieza suave y la desbridación cuidadosa del tejido necrótico
- El control de la infección con antimicrobianos tópicos solo cuando sea necesario
- La terapia de presión negativa para promover la granulación y la curación
- El apoyo nutricional adecuado
- El manejo del dolor con analgésicos programados y opioides reservados para el dolor de ruptura
- El cierre definitivo a través de injertos de piel, colgajos locales o otras técnicas reconstructivas dependiendo de la ubicación y la extensión de la desfacelación. Es importante destacar que la evidencia más reciente y de alta calidad, 1, sugiere que la profilaxis antibiótica sistémica puede ser beneficiosa en los primeros 4-14 días después de la quemadura, pero que la profilaxis antibiótica tópica no tiene efectos beneficiosos. Por lo tanto, es fundamental considerar las necesidades individuales del paciente y basar el manejo en la evidencia más reciente y de alta calidad.
From the Research
Descripción de la Dehiscencia en Piel Secundaria a Quemaduras
La dehiscencia en piel secundaria a quemaduras se describe como la separación o apertura de una herida previamente cerrada, lo que puede llevar a complicaciones como infecciones y retrasos en la curación.
Enfoque de Manejo
El enfoque de manejo para la dehiscencia en piel secundaria a quemaduras incluye:
- Exploración quirúrgica de cavidades y senos para controlar la infección cutánea 2
- Terapia antibiótica específica para tratar la infección 2, 3
- Desbridamiento para eliminar tejido infectado, senescente o devitalizado y promover la curación de la herida 4
- Uso de terapias tópicas y medidas de control de infección para prevenir la propagación de la infección 2, 3
Consideraciones Importantes
Es importante tener en cuenta que la dehiscencia en piel secundaria a quemaduras requiere un enfoque multimodal que incluya la colaboración de un equipo de salud interdisciplinario para garantizar la mejor atención posible para el paciente. La elección del tratamiento dependerá de la gravedad de la dehiscencia, la presencia de infección y la condición general del paciente. 4, 3