From the Guidelines
Se debe considerar el inicio de inhibidores de GLP-1 en pacientes con enfermedad renal crónica no diabéticos con un filtrado glomerular estimado (eGFR) < 60 ml/min/1.73 m² y albuminuria, ya que estos medicamentos han demostrado reducir la albuminuria y frenar la declinación de la función renal. Esto se basa en la evidencia proporcionada por el estudio publicado en Kidney International en 2022 1, que destaca los beneficios de los agonistas del receptor de GLP-1 en la reducción del riesgo de eventos cardiovasculares y la progresión de la enfermedad renal. Algunos de los inhibidores de GLP-1 que han mostrado beneficios cardiovasculares y renales incluyen liraglutide, semaglutide, albiglutide y dulaglutide. Es importante tener en cuenta que, aunque no hay un estudio específico sobre el uso de inhibidores de GLP-1 en pacientes con enfermedad renal crónica no diabéticos, la evidencia disponible sugiere que estos medicamentos pueden ser beneficiosos en esta población. Además, es fundamental monitorizar la función renal de manera regular, con evaluaciones basales antes del inicio del tratamiento y seguimientos cada 3-6 meses, para ajustar la dosis según sea necesario y minimizar los riesgos asociados con la enfermedad renal. Los efectos secundarios comunes incluyen náuseas, vómitos y diarrea, que suelen mejorar con el uso continuado y la titración lenta de la dosis. En cuanto a la dosis, se recomienda iniciar con la dosis más baja y titrar lentamente, por ejemplo, con semaglutide, comenzar con 0,25 mg semanal durante 4 semanas, luego aumentar a 0,5 mg semanal, con posibles aumentos adicionales a 1 mg o 2 mg semanal según sea tolerado. Para liraglutide, se sugiere iniciar con 0,6 mg diarios durante una semana, luego aumentar a 1,2 mg diarios, con una dosis máxima de 1,8 mg diarios. Es importante mencionar que, según la tabla 4 del estudio publicado en Kidney International en 2022 1, no se requiere ajuste de dosis para liraglutide, dulaglutide, lixisenatide y semaglutide en pacientes con eGFR < 45 ml/min/1.73 m². Sin embargo, es fundamental considerar las características individuales de cada paciente y ajustar el tratamiento según sea necesario para minimizar los riesgos y maximizar los beneficios. En resumen, el inicio de inhibidores de GLP-1 en pacientes con enfermedad renal crónica no diabéticos con un eGFR < 60 ml/min/1.73 m² y albuminuria puede ser una opción terapéutica efectiva para reducir la progresión de la enfermedad renal y mejorar los resultados cardiovasculares, siempre y cuando se monitoree de cerca la función renal y se ajusten las dosis según sea necesario.
Algunos puntos clave a considerar al iniciar el tratamiento con inhibidores de GLP-1 en pacientes con enfermedad renal crónica no diabéticos incluyen:
- Monitorizar la función renal de manera regular
- Ajustar la dosis según sea necesario
- Considerar las características individuales de cada paciente
- Minimizar los riesgos asociados con la enfermedad renal
- Maximizar los beneficios del tratamiento
- Informar a los pacientes sobre los posibles efectos secundarios y beneficios del tratamiento. Es importante mencionar que la evidencia proporcionada por el estudio publicado en Kidney International en 2022 1 es la más reciente y de alta calidad, y se debe considerar como la base para la toma de decisiones clínicas en este contexto.
From the FDA Drug Label
No dose adjustment of OZEMPIC is recommended for patients with renal impairment. In subjects with renal impairment including end-stage renal disease (ESRD), no clinically relevant change in semaglutide pharmacokinetics (PK) was observed [see Clinical Pharmacology (12.3)].
No se proporciona un parámetro específico de albuminuria y filtrado glomerular para iniciar inhibidores de GLP-1 como tratamiento en pacientes con enfermedad renal crónica no diabéticos. No hay una guía clara en el texto proporcionado que indique cuándo iniciar el tratamiento con inhibidores de GLP-1 en función de estos parámetros. Es importante considerar que la decisión de iniciar un tratamiento debe basarse en una evaluación individualizada de cada paciente, teniendo en cuenta su historial médico, estado de salud actual y otros factores relevantes. 2
Puntos clave:
- No hay recomendaciones específicas para iniciar inhibidores de GLP-1 en pacientes con enfermedad renal crónica no diabéticos basadas en parámetros de albuminuria y filtrado glomerular.
- La decisión de tratamiento debe ser individualizada.
- Es importante considerar el historial médico y el estado de salud actual del paciente.
From the Research
Criterios para iniciar inhibidores de GLP-1 en pacientes con enfermedad renal crónica no diabéticos
- La decisión de iniciar inhibidores de GLP-1 en pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) no diabéticos debe basarse en la evaluación de la función renal y la presencia de albuminuria.
- Según los estudios, no hay una guía específica que establezca un parámetro de alhuminuria y de filtrado glomerular para iniciar inhibidores de GLP-1 en pacientes con ERC no diabéticos 3, 4.
- Sin embargo, se sugiere que los inhibidores de GLP-1 pueden ser beneficiosos para reducir el riesgo cardiovascular y renal en pacientes con ERC, independientemente de la presencia de diabetes 5, 6.
- Un estudio sugiere que los pacientes con ERC y sobrepeso u obesidad pueden beneficiarse del tratamiento con inhibidores de GLP-1 para mejorar el control metabólico, reducir el riesgo cardiovascular y mejorar los resultados renales 7.
Factores a considerar para la iniciación de inhibidores de GLP-1
- La función renal, medida por la tasa de filtrado glomerular (TFG), es un factor importante a considerar al iniciar inhibidores de GLP-1 en pacientes con ERC.
- La presencia de albuminuria también es un factor de riesgo para la progresión de la ERC y la enfermedad cardiovascular.
- Otros factores, como la edad, la presencia de enfermedad cardiovascular previa, la hipertensión y la dislipidemia, también deben ser considerados al evaluar el riesgo cardiovascular y renal en pacientes con ERC.
Uso de inhibidores de GLP-1 en pacientes con ERC
- Los inhibidores de GLP-1, como la liraglutida y la semaglutida, han demostrado ser efectivos para reducir el riesgo cardiovascular y renal en pacientes con diabetes tipo 2 y ERC.
- Sin embargo, la evidencia sobre el uso de inhibidores de GLP-1 en pacientes con ERC no diabéticos es limitada, y se necesitan más estudios para determinar su seguridad y eficacia en esta población 3, 4, 7.