From the Research
El manejo del edema pulmonar no cardiogénico se centra en tratar la causa subyacente mientras se proporciona cuidado de apoyo para mantener la oxigenación. La terapia de oxígeno suplementaria es el primer paso, que puede variar desde una cánula nasal hasta ventilación mecánica dependiendo de la gravedad. La presión positiva al final de la expiración (PEEP) a 5-15 cmH2O debe aplicarse para reclutar alvéolos colapsados y mejorar la oxigenación. El manejo de fluidos es crucial, con un enfoque conservador generalmente recomendado para evitar empeorar el edema. Las intervenciones farmacológicas específicas dependen de la causa subyacente: para la lesión pulmonar aguda (ALI) o el síndrome de dificultad respiratoria aguda (ARDS), las estrategias de ventilación pulmonar protectora con volúmenes tidales de 4-6 mL/kg de peso corporal predicho son esenciales; para el edema pulmonar neurogénico, el control de la presión arterial con agentes como nicardipina (5-15 mg/hr IV) puede ser necesario; para los casos inducidos por opioides, naloxona (0,4-2 mg IV) debe administrarse; y para el edema pulmonar de gran altitud, el descenso inmediato, oxígeno suplementario y nifedipina (30 mg de liberación prolongada cada 12 horas) son recomendados. Los diuréticos como furosemida pueden usarse con cautela en pacientes con sobrecarga de volumen, pero no son la terapia de primera línea ya que no abordan la fuga capilar subyacente. Los corticosteroides pueden ser beneficiosos en casos específicos como reacciones inducidas por fármacos. A lo largo del tratamiento, la monitorización hemodinámica, la evaluación regular de la oxigenación y el ajuste de los ajustes del ventilador son esenciales para prevenir complicaciones y optimizar los resultados 1, 2.
Algunos estudios han demostrado que la ventilación no invasiva puede ser efectiva en pacientes con edema pulmonar no cardiogénico, especialmente en aquellos con ARDS 3. La aplicación de PEEP debe individualizarse, y 5-7 cmH2O (normalmente por debajo de 10 cmH2O) es adecuado para la mayoría de los pacientes 4. Es importante tener en cuenta que la mortalidad y la morbilidad asociadas con el edema pulmonar no cardiogénico pueden ser altas, por lo que un enfoque de tratamiento agresivo y personalizado es crucial para mejorar los resultados de los pacientes. La monitorización cuidadosa y el ajuste de los parámetros de ventilación y el tratamiento farmacológico son esenciales para optimizar los resultados y minimizar las complicaciones.