Diagnóstico Diferencial La paciente de 19 años presenta una combinación de síntomas que incluyen dolor pélvico, desregulación del ciclo menstrual, dismenorrea, acné y hirsutismo, junto con hallazgos de ultrasonido que muestran ovarios poliquísticos y un pequeño quiste de Naboth en el cuello uterino. A continuación, se presenta el diagnóstico diferencial organizado en categorías:
Diagnóstico más probable:
- Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP). Este diagnóstico se justifica por la presencia de ovarios poliquísticos en la ultrasonografía, combinada con síntomas clínicos como irregularidad menstrual, dismenorrea, acné y hirsutismo, que son característicos del SOP.
Otros diagnósticos probables:
- Hiperplasia endometrial: La paciente presenta menstruaciones prolongadas y dolor pélvico, lo que podría sugerir un crecimiento excesivo del endometrio.
- Enfermedad de ovario poliquístico con componentes de hiperandrogenismo: Los síntomas de acné y hirsutismo apoyan esta consideración.
- Disfunción tiroidea: Aunque no se mencionan síntomas específicos de disfunción tiroidea, es importante considerarla como causa de irregularidad menstrual.
No debes perder (diagnósticos que no son tan probables pero que serían mortales si se pierden):
- Cáncer de ovario: Aunque es raro en mujeres jóvenes, cualquier masa ovárica debe ser evaluada para descartar malignidad.
- Enfermedad inflamatoria pélvica: La presencia de dolor pélvico y dismenorrea podría sugerir una infección o inflamación en el área pélvica.
- Apoplejía ovárica: Un evento agudo que podría causar dolor pélvico intenso y requeriría atención médica inmediata.
Diagnósticos raros:
- Síndrome de resistencia a la insulina (como parte de un síndrome más amplio): Aunque menos común, la resistencia a la insulina puede asociarse con SOP y contribuir a la hiperandrogenia.
- Tumores productores de andrógenos: Tumores ováricos o suprarrenales que producen andrógenos en exceso podrían explicar los síntomas de hirsutismo y acné.
Es importante realizar una evaluación completa, incluyendo historia clínica detallada, examen físico, y pruebas de laboratorio adicionales para confirmar el diagnóstico y descartar otras posibilidades. La ultrasonografía pélvica ya realizada es un buen comienzo, pero podría ser necesaria una evaluación más detallada con otras técnicas de imagen o pruebas hormonales para llegar a un diagnóstico preciso.