From the Guidelines
La prueba recomendada para detectar la toxina Shiga es una cultivo de heces con pruebas específicas para la toxina Shiga o organismos productores de toxina Shiga. Esto generalmente implica la recolección de una muestra fresca de heces que se cultiva en medios selectivos para aislar posibles patógenos, seguido de inmunoensayos como la inmunoadsorción enzimática (EIA) o pruebas de flujo lateral que pueden detectar directamente la presencia de toxina Shiga 1 y/o toxina Shiga 2 1. Los métodos moleculares como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) también son altamente recomendados ya que pueden detectar los genes responsables de la producción de toxina Shiga con mayor sensibilidad. Para obtener resultados óptimos, las muestras de heces deben recolectarse temprano en la enfermedad, idealmente dentro de los primeros 4 días cuando la producción de toxina es más alta. Es posible que sean necesarias múltiples muestras si la prueba inicial es negativa pero la sospecha clínica sigue siendo alta. Estas pruebas son cruciales para diagnosticar infecciones causadas por Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC) y otros organismos productores de toxina Shiga, que pueden causar condiciones graves como la colitis hemorrágica y el síndrome urémico hemolítico.
Algunos puntos importantes a considerar:
- La prueba de EIA o PCR debe realizarse en una muestra de heces fresca y no en una muestra congelada o almacenada durante mucho tiempo 1.
- La detección de la toxina Shiga es más sensible y específica cuando se realiza en un cultivo de heces en lugar de en una muestra de heces directa 1.
- La prueba de PCR es más sensible que la prueba de EIA para detectar la presencia de genes que codifican la toxina Shiga 1.
- Es importante considerar la epidemiología y los factores de riesgo del paciente al interpretar los resultados de las pruebas 1.
From the Research
Detección de Toxina Shiga
La detección de toxina Shiga es crucial para diagnosticar y tratar infecciones causadas por Escherichia coli productor de toxina Shiga (STEC). A continuación, se presentan algunos estudios relacionados con la detección de toxina Shiga:
- Inmuno-PCR: Un estudio publicado en el Journal of Clinical Microbiology en 2008 2 describe el desarrollo de un ensayo de inmuno-PCR para detectar bajas concentraciones de toxina Shiga 2 y sus variantes. Este ensayo combina la captura de anticuerpos y la amplificación de ADN para aumentar la señal de detección.
- PCR en tiempo real: Otro estudio publicado en Molecular and Cellular Probes en 2006 3 describe un método de PCR en tiempo real utilizando SYBR Green I para detectar los genes de toxina Shiga stx1, stx2 y la mutación +93 uidA de E. coli O157:H7.
- Ensayos comerciales: Un estudio publicado en Clinical Chemistry en 2020 4 evalúa la precisión diagnóstica de ensayos comerciales para detectar STEC, incluyendo ensayos de inmunoensayo enzimático (EIA) y PCR. Los resultados sugieren que los ensayos de PCR son más sensibles que los ensayos de EIA para detectar STEC.
- Ensayo de unión a globotriosil ceramida: Un estudio publicado en el Journal of Clinical Microbiology en 1989 5 describe un método rápido para detectar toxina Shiga y toxina Shiga-like basado en la unión a globotriosil ceramida (Gb3), su receptor natural. Este ensayo utiliza un ELISA para detectar la toxina unida a Gb3.
Métodos de Detección
Algunos de los métodos de detección de toxina Shiga incluyen:
- Inmuno-PCR
- PCR en tiempo real
- Ensayos comerciales de EIA y PCR
- Ensayo de unión a globotriosil ceramida
- Ensayos de citotoxicidad celular
Es importante destacar que la elección del método de detección dependerá del tipo de muestra, la concentración de toxina Shiga y la disponibilidad de recursos y equipo en el laboratorio. Es recomendable consultar con un experto en microbiología o un profesional de la salud para determinar el método de detección más adecuado para cada caso específico.