From the Guidelines
El enfoque recomendado para evaluar el daño hepático crónico no alcohólico comienza con una evaluación clínica integral, pruebas de laboratorio y estudios de imagen. La evaluación inicial de laboratorio debe incluir pruebas de función hepática (ALT, AST, fosfatasa alcalina, GGT, bilirrubina), recuento sanguíneo completo, estudios de coagulación y niveles de albúmina. Las pruebas adicionales deben descartar otras causas de enfermedad hepática a través de serologías de hepatitis, marcadores autoinmunes (ANA, anti-cuerpo anti-músculo liso), estudios de hierro, ceruloplasmina y niveles de alfa-1 antitripsina. La imagen típicamente comienza con una ecografía para evaluar la estructura hepática, la esteatosis y descartar la obstrucción biliar. Para pacientes con factores de riesgo o hallazgos iniciales anormales, se puede utilizar elastografía transitoria (FibroScan) o elastografía por resonancia magnética para evaluar la fibrosis de manera no invasiva. El cálculo de puntajes de fibrosis no invasivos como FIB-4 o NAFLD Fibrosis Score puede ayudar a estratificar el riesgo. La biopsia hepática sigue siendo el estándar de oro para el diagnóstico y la estadificación definitivos, pero generalmente se reserva para casos con incertidumbre diagnóstica, fibrosis avanzada sospechada o cuando pueden estar presentes múltiples etiologías 1.
Algunos de los pasos a seguir en la evaluación incluyen:
- Evaluación clínica integral para identificar factores de riesgo y síntomas de enfermedad hepática
- Pruebas de laboratorio para evaluar la función hepática y descartar otras causas de enfermedad hepática
- Estudios de imagen para evaluar la estructura hepática y la fibrosis
- Cálculo de puntajes de fibrosis no invasivos para estratificar el riesgo
- Biopsia hepática en casos seleccionados para diagnóstico y estadificación definitivos.
Es importante tener en cuenta que la evaluación y el manejo de la enfermedad hepática crónica no alcohólica deben ser individualizados y basados en la evaluación clínica y los resultados de las pruebas diagnósticas 1.
From the Research
Evaluación del Daño Hepático Crónico No Alcohólico
La evaluación del daño hepático crónico no alcohólico requiere una aproximación multifacética. A continuación, se presentan algunos puntos clave a considerar:
- Marcadores bioquímicos: Los estudios han demostrado que los marcadores bioquímicos como la alanina aminotransferasa (ALT) y la aspartato aminotransferasa (AST) pueden ser útiles en la evaluación del daño hepático crónico no alcohólico 2, 3.
- Índices de fibrosis: Los índices de fibrosis como el APRI (AST/platelet ratio index) y el FIB-4 (Fibrosis-4) pueden ser útiles en la evaluación de la fibrosis hepática 4, 5.
- Biopsia hepática: La biopsia hepática es el gold estándar para la evaluación del daño hepático crónico no alcohólico, ya que permite evaluar la gravedad de la fibrosis y la presencia de inflamación 2, 3.
- Factores de riesgo metabólicos: Los factores de riesgo metabólicos como la obesidad, la intolerancia a la glucosa, la hipertensión y la hipertrigliceridemia pueden ser útiles en la evaluación del daño hepático crónico no alcohólico 3.
- Relación FT3/FT4: La relación FT3/FT4 puede ser un indicador útil en la evaluación de la progresión del daño hepático crónico no alcohólico y la cirrosis de NASH 5.
Consideraciones Clínicas
Al evaluar el daño hepático crónico no alcohólico, es importante considerar los siguientes puntos:
- Exclusión de otras causas: Es importante excluir otras causas de daño hepático crónico, como la enfermedad alcohólica, la hepatitis viral y la enfermedad autoinmune 6, 3.
- Evaluación de la función hepática: La evaluación de la función hepática es crucial en la evaluación del daño hepático crónico no alcohólico 2, 3.
- Seguimiento y monitorización: El seguimiento y la monitorización son fundamentales en la evaluación del daño hepático crónico no alcohólico, ya que permiten evaluar la progresión de la enfermedad y ajustar el tratamiento según sea necesario 3, 5.