From the Research
El tratamiento para un absceso periamigdalino generalmente implica drenaje del absceso combinado con antibióticos. La aproximación principal es la aspiración con aguja o drenaje por incisión realizada por un otorrinolaringólogo o médico de emergencias. Para el drenaje, el área se anestesia primero con spray de benzocaina o lidocaína tópica, seguido de aspiración utilizando una aguja de 18 gauge o incisión con una cuchilla de #11 en el punto de fluctuancia máxima. La terapia con antibióticos debe iniciarse de inmediato, generalmente con penicilina (penicilina V 500 mg oral cuatro veces al día durante 10 días), amoxicilina-clavulanato (875/125 mg dos veces al día durante 10 días) o clindamicina (300-450 mg oral cuatro veces al día durante 10 días) para pacientes alérgicos a la penicilina. El manejo del dolor con acetaminofén o AINE es importante, y los pacientes deben mantener la hidratación y una dieta blanda. Los casos graves pueden requerir hospitalización, especialmente con preocupaciones de vía aérea, incapacidad para tragar o enfermedad sistémica. Los esteroides (dexametasona 10 mg IV o prednisona 40-60 mg oral) pueden ayudar a reducir la inflamación. El tratamiento oportuno es esencial, ya que estos abscesos pueden provocar obstrucción de la vía aérea o propagación de la infección a espacios adyacentes. La mayoría de los pacientes mejoran dentro de las 24-48 horas después del drenaje y los antibióticos, según se informa en 1.
Algunos estudios han comparado la aspiración con aguja y el drenaje por incisión, como se menciona en 2, pero la evidencia de alta calidad es limitada. Sin embargo, la aspiración con aguja puede ser menos dolorosa, según se informa en 2. La terapia con esteroides puede ser beneficiosa en el tratamiento del absceso periamigdalino, como se menciona en 3. En resumen, el tratamiento para un absceso periamigdalino debe ser individualizado y basado en la gravedad de la enfermedad y la respuesta del paciente al tratamiento.
Algunas consideraciones importantes incluyen:
- La importancia de la hidratación y la dieta blanda para ayudar a manejar los síntomas.
- El uso de analgésicos y antiinflamatorios para controlar el dolor y la inflamación.
- La necesidad de una evaluación cuidadosa para determinar la mejor aproximación de tratamiento para cada paciente.
- La importancia de la monitorización y el seguimiento para detectar cualquier complicación potencial. La evidencia más reciente y de alta calidad, como se informa en 1, debe guiar el tratamiento del absceso periamigdalino.