From the Guidelines
Diferenciar entre un infarto de miocardio tipo 1 y tipo 2 en la atención de emergencia es crucial porque requieren enfoques de tratamiento fundamentalmente diferentes. El infarto de miocardio tipo 1, causado por la ruptura de la placa y la trombosis coronaria, generalmente requiere terapia de reperfusión inmediata, como la intervención coronaria percutánea (PCI) o agentes trombolíticos como el alteplase (tPA) a 0,9 mg/kg, con una dosis máxima de 90 mg. La terapia antiplaquetaria con aspirina (325 mg de dosis de carga seguida de 81 mg diarios), inhibidores de P2Y12 como ticagrelor (180 mg de dosis de carga, luego 90 mg dos veces al día) o clopidogrel (600 mg de carga, luego 75 mg diarios), y la anticoagulación con heparina también son esenciales. Por otro lado, el infarto de miocardio tipo 2, que resulta de un desequilibrio entre la oferta y la demanda de oxígeno sin ruptura de la placa, requiere el tratamiento de la causa subyacente, como la anemia, la hipotensión o la taquiarritmia, en lugar de procedimientos coronarios invasivos. Administrar trombolíticos o apresurar a un paciente con infarto de miocardio tipo 2 a la sala de cateterismo no solo falla en abordar la causa raíz, sino que también expone a los pacientes a riesgos innecesarios, incluyendo complicaciones hemorrágicas, nefropatía inducida por contraste y complicaciones procedimentales. La distinción impacta en las decisiones de manejo inmediato, la utilización de recursos y, en última instancia, en los resultados de los pacientes, ya que la mala clasificación puede llevar a tratamientos inapropiados que pueden causar daño en lugar de beneficio 1.
Algunos de los factores que pueden contribuir a un infarto de miocardio tipo 2 incluyen:
- Hipotensión
- Hipertensión
- Taquiarritmias
- Bradiarritmias
- Anemia
- Insuficiencia respiratoria
- Disfunción del endotelio coronario
- Espasmo coronario
- Embolia coronaria
- Disfunción microvascular coronaria
Es importante destacar que la clasificación de los infartos de miocardio en tipo 1 y tipo 2 es crucial para determinar el tratamiento adecuado y mejorar los resultados de los pacientes. La terapia de reperfusión es fundamental en el tratamiento del infarto de miocardio tipo 1, mientras que el tratamiento de la causa subyacente es esencial en el infarto de miocardio tipo 2. La administración de trombolíticos o la realización de procedimientos coronarios invasivos en pacientes con infarto de miocardio tipo 2 puede ser perjudicial y no abordar la causa raíz del problema 1.
From the Research
Diferenciación entre infarto tipo 1 y tipo 2
Es crucial diferenciar entre un infarto tipo 1 y un infarto tipo 2 en urgencias debido a las siguientes razones:
- El infarto tipo 1 se debe a una ruptura de placa y el tipo 2 a un desequilibrio entre la oferta y la demanda de oxígeno en el miocardio 2, 3, 4.
- La patogenia subyacente es diferente, lo que implica diferentes enfoques terapéuticos 3, 4.
- Los pacientes con infarto tipo 2 suelen tener múltiples comorbilidades y las causas de mortalidad intrahospitalaria no siempre están relacionadas con enfermedades cardiovasculares 3.
Implicaciones clínicas
La diferenciación entre infarto tipo 1 y tipo 2 tiene implicaciones clínicas importantes:
- Los pacientes con infarto tipo 1 suelen recibir aspirina y estatinas en el alta, mientras que los pacientes con infarto tipo 2 pueden no recibir estos tratamientos 2.
- La mortalidad por todas las causas no difiere significativamente entre los pacientes con infarto tipo 1 y tipo 2, pero las causas de muerte pueden variar 2.
- Es importante distinguir entre infarto tipo 1 y tipo 2 para proporcionar el tratamiento más adecuado y mejorar los resultados de los pacientes 3, 4.
Desafíos en la práctica clínica
La diferenciación entre infarto tipo 1 y tipo 2 puede ser un desafío en la práctica clínica:
- La diagnosis y el tratamiento del infarto tipo 1 son bien entendidos, pero el infarto tipo 2 y la lesión miocárdica no isquémica pueden ser más difíciles de diagnosticar y tratar 5.
- Se necesitan más estudios para determinar la terapia médica óptima y las estrategias de estratificación de riesgo para estos pacientes de alto riesgo 2, 4.