From the Guidelines
Según las guías más recientes, el diagnóstico de asma se basa en una historia clínica compatible y una limitación variable del flujo expiratorio confirmada objetivamente mediante pruebas de función pulmonar, como la espirometría que muestra una obstrucción del flujo aéreo reversible. La diagnosis de asma comienza con la evaluación de síntomas como episodios recurrentes de sibilancias, falta de aliento, opresión en el pecho y tos que varían en intensidad y con el tiempo. La espirometría es la prueba diagnóstica principal, con un diagnóstico positivo que típicamente requiere una demostración de limitación del flujo aéreo con una relación FEV1/FVC por debajo de 0,7 y un aumento en el FEV1 de al menos 12% y 200ml después de la administración de un broncodilatador 1. Para los pacientes que no pueden realizar una espirometría, particularmente los niños pequeños, el diagnóstico se basa más en la presentación clínica, los patrones de síntomas y la respuesta a la terapia de prueba para el asma. El monitoreo del flujo expiratorio pico (PEF) se puede utilizar como una herramienta complementaria para evaluar la variabilidad en la limitación del flujo aéreo. Se pueden ordenar pruebas adicionales como radiografías de tórax, pruebas de alergia y medición de óxido nítrico exhalado fraccionado (FeNO) para descartar diagnósticos alternativos o identificar desencadenantes específicos del asma. El proceso de diagnóstico también debe incluir la evaluación de la gravedad del asma en función de la frecuencia de los síntomas, los despertares nocturnos y el impacto en las actividades diarias para guiar las decisiones de tratamiento inicial.
Algunos desafíos comunes en el diagnóstico del asma incluyen la variante de tos del asma, la disfunción de las cuerdas vocales y la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), que pueden coexistir con el asma y complicar el diagnóstico 1. La espirometría y las pruebas de provocación bronquial pueden ser útiles en estos casos. La consideración de la derivación a un especialista en asma es importante si los signos y síntomas son atípicos, si hay problemas con el diagnóstico diferencial o si se indica una prueba adicional.
En resumen, el diagnóstico de asma requiere una evaluación integral que combine la historia clínica, el examen físico y las pruebas de función pulmonar, con la espirometría como prueba diagnóstica principal. La consideración de la gravedad del asma y la identificación de desencadenantes específicos son cruciales para guiar las decisiones de tratamiento y mejorar la calidad de vida de los pacientes con asma.
From the Research
Diagnóstico de Asma según Guías MINSAL
El diagnóstico de asma se basa en la combinación de síntomas típicos y pruebas objetivas de función pulmonar 2. A continuación, se presentan los pasos y criterios para diagnosticar asma:
- Historia clínica: La historia de la enfermedad es fundamental para establecer el diagnóstico de asma. Los síntomas característicos incluyen episodios de dificultad para respirar, sibilancias, tos, opresión en el pecho y falta de aliento 3, 4.
- Medición de la función pulmonar: La medición del flujo espiratorio máximo (PEF) es crucial para diagnosticar asma. Una variación en el PEF mayor o igual al 20% establece un diagnóstico definitivo de asma 3.
- Clasificación de la gravedad: La gravedad del asma se clasifica en función de la historia y la medición de la función pulmonar. Los pacientes con PEF inferior al 60% o síntomas continuos se clasifican como asma persistente grave, mientras que aquellos con PEF entre 60-79% o síntomas diarios se clasifican como asma persistente moderada 3.
- Pruebas objetivas: Las pruebas objetivas, como la espirometría con prueba de reversibilidad broncodilatadora, son fundamentales para confirmar el diagnóstico de asma 2.
- Evaluación de factores contribuyentes: En pacientes con asma no controlada, es importante evaluar factores contribuyentes como la falta de adherencia al tratamiento, la mala técnica de inhalación, los desencadenantes del asma y las comorbilidades 5.
Es importante destacar que el diagnóstico de asma requiere una evaluación cuidadosa y una combinación de síntomas clínicos y pruebas objetivas de función pulmonar. La clasificación de la gravedad del asma es crucial para determinar el tratamiento adecuado y mejorar la calidad de vida de los pacientes.