From the Research
El manejo de la disfunción endotelial aguda requiere una intervención oportuna con medicamentos y medidas de apoyo para restaurar la homeostasis vascular. La disfunción endotelial es un trastorno sistémico en el que los factores de riesgo cardiovascular tradicionales, como la hipertensión, el tabaquismo, la hiperglucemia y la dislipidemia, actúan sinérgicamente para alterar el equilibrio endotelial a favor de fenotipos vasoconstrictores, proinflamatorios y protrombóticos 1. Algunas de las intervenciones terapéuticas que se pueden utilizar para mejorar la función endotelial incluyen:
- La administración de antioxidantes como la vitamina C y la vitamina E
- El uso de estatinas como la atorvastatina o la rosuvastatina para sus efectos pleiotrópicos más allá de la reducción del colesterol
- La administración de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ACE) o antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARB) para preservar la biodisponibilidad del óxido nítrico
- La terapia antiplaquetaria con aspirina para prevenir complicaciones trombóticas
- El control estricto de la glucemia si es hiperglucémico, la optimización de la presión arterial y el tratamiento de cualquier condición inflamatoria subyacente. Estas intervenciones trabajan sinérgicamente para reducir el estrés oxidativo, aumentar la producción de óxido nítrico, disminuir la inflamación y restaurar la función de la barrera endotelial, mejorando finalmente la perfusión tisular y previniendo el daño a los órganos diana 2, 3, 4. Es importante destacar que la cesación del tabaquismo, la pérdida de peso, el ejercicio físico y el control de la dieta son los pilares de la prevención primaria cardiovascular y pueden restaurar la función endotelial a través de vías epigenéticas sensibles que reducen la inflamación y el estrés oxidativo y aumentan la producción de óxido nítrico 1.