From the Research
Los niños con deficiencia de G6PD pueden usar omeprazol y clorfeniramina de manera segura, ya que no se conocen como desencadenantes de crisis hemolíticas en individuos con deficiencia de G6PD. Esto se debe a que omeprazol, un inhibidor de la bomba de protones utilizado para la refluxión ácida y las úlceras estomacales, y clorfeniramina, un antihistamínico utilizado para las alergias, no están en la lista de medicamentos que típicamente causan estrés oxidativo en los glóbulos rojos. Sin embargo, es importante informar a todos los proveedores de atención médica sobre la deficiencia de G6PD de un niño antes de iniciar cualquier medicamento. Las respuestas individuales pueden variar, por lo que los padres deben monitorear cualquier síntoma inusual como fatiga, respiración rápida, palidez o orina oscura después de iniciar estos medicamentos. La dosis estándar para estos medicamentos se basaría en la edad, el peso y la condición específica que se trata del niño, y no en su estado de G6PD. A diferencia de ciertos antibióticos, antipalúdicos y analgésicos que se conocen por desencadenar hemólisis en la deficiencia de G6PD, estos dos medicamentos tienen un buen perfil de seguridad para estos niños, según se desprende de estudios como el de 1, que encontró que solo siete medicamentos deben evitarse en individuos con deficiencia de G6PD, y no incluyó a omeprazol y clorfeniramina en esa lista. Además, estudios más recientes como el de 2 han demostrado que incluso medicamentos como el ibuprofeno, que se consideraban de riesgo para la hemólisis en niños con deficiencia de G6PD, en realidad tienen un riesgo muy bajo de causar este problema. Por lo tanto, la recomendación es que los niños con deficiencia de G6PD pueden usar omeprazol y clorfeniramina sin un aumento significativo en el riesgo de hemólisis, siempre y cuando se monitoreen adecuadamente y se sigan las dosis recomendadas para su edad y condición. Es importante tener en cuenta que, aunque la evidencia sugiere que estos medicamentos son seguros, cada niño puede responder de manera diferente, y es crucial estar atento a cualquier signo de problemas para ajustar el tratamiento según sea necesario, como se menciona en estudios como el de 3 y 4.