From the Guidelines
El manejo del shock perioperatorio requiere un enfoque sistemático que incluya la resucitación, la identificación de la causa subyacente y la administración de intervenciones dirigidas. La gestión inicial debe incluir la seguridad de la vía aérea, la garantía de una respiración adecuada y el establecimiento de acceso vascular para la resucitación con fluidos. Debe administrarse una solución cristaloide (solución salina normal o Ringer lactado) a 20-30 mL/kg como bolus inicial, con reevaluación después de cada bolus 1. Si la hipotensión persiste a pesar de la resucitación con fluidos adecuada, deben iniciarse vasopresores. La norepinefrina es el agente de primera línea (comenzando a 0,05-0,1 mcg/kg/min, titulado según efecto), con vasopresina (0,01-0,04 unidades/min) a menudo agregada como segundo agente. Para el shock cardiogénico, puede ser necesaria la支持 inotrópica con dobutamina (2-20 mcg/kg/min) 1. El monitoreo hemodinámico continuo es esencial, incluyendo la presión arterial, la presión venosa central, el gasto cardíaco y la saturación de oxígeno venosa mixta cuando sea posible. Las pruebas de laboratorio deben incluir recuento sanguíneo completo, estudios de coagulación, niveles de lactato y gases sanguíneos arteriales para evaluar la perfusión tisular y guiar la terapia. La causa subyacente del shock debe abordarse simultáneamente, controlando la hemorragia en el shock hipovolémico, tratando la infección y administrando antibióticos en el shock séptico, o abordando la disfunción cardíaca en el shock cardiogénico. Los corticosteroides (hidrocortisona 200-300 mg/día en dosis divididas) pueden considerarse en el shock séptico refractario 1. A lo largo del manejo, mantener una perfusión tisular adecuada con un objetivo de presión arterial media de al menos 65 mmHg es crucial para prevenir el daño de órganos y reducir la mortalidad.
Algunos puntos clave a considerar en el manejo del shock perioperatorio incluyen:
- La importancia de la resucitación temprana y agresiva con fluidos y vasopresores
- La necesidad de identificar y tratar la causa subyacente del shock
- El uso de monitoreo hemodinámico continuo para guiar la terapia
- La consideración de la administración de corticosteroides en el shock séptico refractario
- La importancia de mantener una perfusión tisular adecuada para prevenir el daño de órganos y reducir la mortalidad.
From the Research
Definición y tipos de shock perioperatorio
El shock perioperatorio es un estado de insuficiencia circulatoria que puede ocurrir durante o después de una cirugía, y puede ser causado por various factores, incluyendo pérdida de sangre, sepsis, anafilaxia, entre otros. Los tipos de shock perioperatorio incluyen:
- Shock cardiogénico: causado por una disfunción del corazón
- Shock hipovolémico: causado por una pérdida de volumen sanguíneo
- Shock anafiláctico: causado por una reacción alérgica grave
- Shock séptico: causado por una infección grave
Manejo del shock perioperatorio
El manejo del shock perioperatorio depende del tipo y causa subyacente, pero generalmente incluye:
- Control de la fuente de sangrado o infección
- Fluidoterapia para restaurar el volumen sanguíneo
- Uso de vasopresores o inotrópicos para mejorar la presión arterial y el flujo sanguíneo
- Soporte ventilatorio y cardíaco si es necesario
- Según 2, un enfoque multidisciplinario que incluya anestesiología, cirugía y cuidados críticos es fundamental para el manejo del shock cardiogénico perioperatorio.
Fluidoterapia en el shock hipovolémico
La fluidoterapia es un componente clave en el manejo del shock hipovolémico, y puede incluir:
- Cristaloides: como solución salina o Ringer lactato
- Coloides: como gelatinas, dextranas, hidroxietil almidón o albúmina
- Según 3, no hay diferencia significativa en la mortalidad a los 28 días entre el uso de coloides y cristaloides en pacientes con shock hipovolémico, aunque la mortalidad a los 90 días fue menor en el grupo que recibió coloides.
Uso de vasopresores y inotrópicos
Los vasopresores y inotrópicos pueden ser utilizados para mejorar la presión arterial y el flujo sanguíneo en pacientes con shock perioperatorio, según 4. Sin embargo, su uso debe ser cuidadoso y monitorizado de cerca para evitar efectos adversos.
Soporte extracorpóreo en el shock anafiláctico
En casos de shock anafiláctico refractario, el soporte extracorpóreo con oxigenación de membrana puede ser una opción de tratamiento, según 5. Esto puede ser especialmente útil en pacientes que no responden a la terapia convencional.