From the Research
Realizar una craneoplastia y una gastrostomía en la misma sesión quirúrgica conlleva riesgos significativos que deben ser considerados cuidadosamente, por lo que generalmente se recomienda realizar estos procedimientos por separado a menos que la condición del paciente requiera intervenciones urgentes y los beneficios superen claramente los riesgos combinados. Los principales problemas incluyen un mayor riesgo de infección debido a la posible contaminación cruzada entre un procedimiento neuroquirúrgico limpio (craneoplastia) y un procedimiento gastrointestinal limpio-contaminado (gastrostomía) 1. Esta combinación eleva el riesgo de infecciones del sitio quirúrgico, particularmente preocupante para el sitio de craneoplastia donde la infección podría llevar a complicaciones graves como meningitis o absceso cerebral. Además, el tiempo operatorio extendido aumenta los riesgos relacionados con la anestesia y el estrés quirúrgico en el paciente, lo que podría llevar a inestabilidad hemodinámica, hipotermia y coagulopatía. Las diferentes ubicaciones anatómicas requieren reubicación durante la cirugía, lo que puede comprometer la esterilidad y aumentar el riesgo de lesiones por presión. Postoperatoriamente, la gestión de dos sitios quirúrgicos distintos complica el cuidado de las heridas y aumenta la probabilidad de complicaciones. Cada procedimiento también tiene sus propios riesgos específicos: la craneoplastia puede llevar a hemorragia intracraneal o convulsiones, mientras que la colocación de una gastrostomía conlleva riesgos como peritonitis, sangrado o perforación visceral.
Algunos estudios han demostrado que la realización de procedimientos simultáneos puede aumentar el riesgo de complicaciones, como infecciones del sitio quirúrgico y problemas de curación de la incisión 2, 1. Por ejemplo, un estudio encontró que la tasa de infección del sitio quirúrgico fue significativamente mayor en pacientes que se sometieron a craneoplastia y colocación de derivación ventriculoperitoneal simultáneamente en comparación con aquellos que se sometieron a procedimientos escalonados 1. Otro estudio destacó la importancia de minimizar el riesgo de infección en la craneoplastia, sugiriendo que el uso de profilaxis antibiótica personalizada y la reducción de la hemostasia excesiva en el cuero cabelludo podrían ser estrategias efectivas para disminuir el riesgo de infección del sitio quirúrgico 3, 4.
En resumen, aunque la decisión de realizar una craneoplastia y una gastrostomía en la misma sesión quirúrgica debe tomarse de manera individualizada según las necesidades y la condición del paciente, la recomendación general es realizar estos procedimientos por separado para minimizar los riesgos de complicaciones, a menos que existan circunstancias urgentes que justifiquen lo contrario 1.