El mejor marcador diagnóstico para lesión renal
La combinación de biomarcadores de daño y funcionales, junto con información clínica, representa el mejor enfoque diagnóstico para la lesión renal aguda, ya que ningún biomarcador individual ha demostrado superioridad absoluta en todos los contextos clínicos. 1
Limitaciones de los marcadores tradicionales
Los biomarcadores tradicionales para el diagnóstico de lesión renal aguda (LRA) presentan importantes limitaciones:
- Creatinina sérica: Es un marcador funcional que muestra cambios tardíos después de la lesión renal y tiene baja sensibilidad y especificidad 1
- Gasto urinario: Aunque es un componente fundamental del diagnóstico, también tiene limitaciones en su interpretación 1
Estos marcadores tradicionales no permiten una detección temprana de la lesión renal, lo que retrasa las intervenciones terapéuticas y puede empeorar el pronóstico.
Clasificación de biomarcadores renales
Los biomarcadores para LRA se clasifican en tres categorías principales 1:
- Marcadores de estrés: Indican estrés celular que puede resolverse o progresar a daño
- Marcadores de daño: Reflejan daño estructural que puede o no asociarse con reducción de la función renal
- Marcadores funcionales: Reflejan cambios en la filtración glomerular
Biomarcadores con mejor rendimiento diagnóstico
Para diagnóstico diferencial de LRA establecida:
- Cistatina C sérica: Mejor estimación de la tasa de filtración glomerular (TFG) y menos influenciada por edad y diabetes que la creatinina sérica 1, 2
- Interleucina-18 (IL-18) urinaria: Alta especificidad para daño tubular 3
- Molécula de lesión renal-1 (KIM-1) urinaria: Excelente para detectar daño tubular 3
Para diagnóstico temprano de LRA:
- Cistatina C sérica: Muestra cambios más precoces que la creatinina 2
- Lipocalina asociada a gelatinasa de neutrófilos (NGAL) urinaria: Detecta LRA antes que la creatinina sérica 1, 3
- IL-18 urinaria: Alta sensibilidad para detección precoz 3
Para predicción de mortalidad tras LRA:
- N-acetil-beta-D-glucosaminidasa (NAG) urinaria
- KIM-1 urinaria
- IL-18 urinaria 3
Aplicación clínica de los biomarcadores
La evidencia actual sugiere que el uso combinado de biomarcadores proporciona mayor precisión diagnóstica que cualquier biomarcador individual 1:
En pacientes con cirrosis: La NGAL urinaria con un valor de corte de 220-244 μg/g de creatinina es útil para diferenciar necrosis tubular aguda de azotemia prerrenal o síndrome hepatorrenal 1
En pacientes pediátricos: La combinación de biomarcadores con la clasificación pRIFLE ha mostrado reducción en la incidencia de LRA 1
Obstáculos para la implementación clínica
Existen varios desafíos para la implementación generalizada de estos biomarcadores 1, 4:
- Rendimiento reducido cuando el momento de la lesión renal es desconocido
- Menor precisión en presencia de comorbilidades como enfermedad renal crónica y sepsis
- Incapacidad para determinar la etiología específica de la LRA
- Disponibilidad limitada de algunos biomarcadores en la práctica clínica
- Falta de estudios de costo-efectividad
Recomendaciones actuales
Las guías KDIGO y la Iniciativa de Calidad de Enfermedad Aguda (ADQI) recomiendan 1:
- Mantener la creatinina sérica y el gasto urinario como medidas fundamentales para el diagnóstico de LRA
- Utilizar biomarcadores complementarios para mejorar la precisión diagnóstica
- Considerar la combinación de biomarcadores de daño y funcionales junto con información clínica para:
- Identificar grupos de pacientes de alto riesgo
- Mejorar la precisión diagnóstica de la LRA
- Optimizar los procesos de atención
- Ayudar en el manejo de la LRA
Conclusión
Aunque se han identificado varios biomarcadores prometedores, ninguno ha demostrado superioridad absoluta en todos los contextos clínicos. La combinación de biomarcadores de daño y funcionales, junto con información clínica, representa actualmente el mejor enfoque diagnóstico para la lesión renal.