MANEJO DE QUISTES TIROIDEOS
El abordaje óptimo para los quistes tiroideos incluye aspiración con aguja fina como primera línea de tratamiento, seguida de ablación con etanol en casos recurrentes, siendo la cirugía reservada para quistes complejos con componentes sólidos significativos o sospecha de malignidad.
Clasificación de los quistes tiroideos
Los quistes tiroideos se clasifican en:
- Quistes simples: Completamente anecoicos, bien circunscritos, con paredes imperceptibles y refuerzo acústico posterior.
- Quistes no simples:
- Complicados: Contienen ecos de bajo nivel o detritus intraquísticos, sin componentes sólidos.
- Complejos: Presentan componentes sólidos discretos, paredes gruesas, septos gruesos y/o masas intraquísticas.
Evaluación inicial
Ultrasonido tiroideo: Fundamental para caracterizar el quiste y determinar:
- Tamaño del quiste
- Presencia de componentes sólidos
- Características de la pared
- Presencia de calcificaciones
- Vascularización
Aspiración con aguja fina (PAAF):
- No requerida para nódulos <1 cm 1
- Indicada para nódulos ≥1 cm según características ecográficas sospechosas
- Permite evaluación citológica y reducción del volumen
Algoritmo de tratamiento
Para quistes simples:
Primera línea: Aspiración diagnóstica y terapéutica
- Si el líquido es claro o amarillento y la citología es benigna → seguimiento
- Si el líquido es sanguinolento → evaluación citológica obligatoria 2
En caso de recurrencia:
Para quistes complicados (no simples):
Opciones de manejo:
- Aspiración o seguimiento a corto plazo con examen físico y ultrasonido con/sin mamografía cada 6-12 meses durante 1-2 años 1
- Si aumentan de tamaño → biopsia obligatoria
Factores predictivos de recurrencia:
Para quistes complejos:
Evaluación obligatoria mediante biopsia tisular debido al mayor riesgo de malignidad (14-23%) 1
Opciones de tratamiento:
- Ablación con etanol para componentes sólidos <20%
- Ablación por radiofrecuencia (RFA) para componentes sólidos >20%
- Cirugía para casos con alta sospecha de malignidad
Consideraciones importantes
- La prevalencia de malignidad en quistes tiroideos es del 14%, comparable al 23% en nódulos sólidos 5
- La sensibilidad y especificidad de la PAAF para nódulos quísticos (88% y 52%) es ligeramente menor que para nódulos sólidos (100% y 55%) 5
- Los quistes que no desaparecen tras aspiración generalmente deben ser extirpados quirúrgicamente 5
- La ablación con etanol tiene efectos secundarios limitados: dolor moderado a severo (21% de pacientes, duración media 5 minutos) y disfonía transitoria ocasional 3
Indicaciones para cirugía
- Quistes recurrentes después de múltiples aspiraciones
- Síntomas compresivos persistentes
- Citología sospechosa o indeterminada
- Líquido hemorrágico recurrente
- Componente sólido significativo (>20%)
- Crecimiento durante el seguimiento
- Ausencia de células foliculares en la citología inicial (predictor de recurrencia) 4
La elección del tratamiento debe basarse en la composición del quiste, intervenciones previas y características del paciente, considerando que la ablación con etanol es un excelente tratamiento de primera línea por ser segura, bien tolerada y eficaz 2.