El Uso de Aspirina en Infarto Cerebral Hemorrágico
La aspirina está contraindicada en el infarto cerebral hemorrágico debido al aumento significativo del riesgo de sangrado y transformación hemorrágica, sin beneficio clínico demostrado.
Evidencia sobre el uso de aspirina en infarto cerebral hemorrágico
La evidencia disponible de las guías de práctica clínica establece claramente que:
Los antiagregantes plaquetarios, incluida la aspirina, no deben administrarse cuando existe evidencia de hemorragia intracraneal 1.
Es fundamental realizar estudios de neuroimagen para excluir la posibilidad de hemorragia intracraneal primaria antes de iniciar cualquier terapia antitrombótica 1.
La administración temprana de aspirina está asociada con un pequeño pero significativo aumento en el riesgo de transformación hemorrágica del infarto 1.
Riesgos asociados con la aspirina en contexto hemorrágico
El uso de aspirina en pacientes con infarto cerebral hemorrágico conlleva varios riesgos importantes:
Aumento del riesgo de sangrado intracraneal, con estudios que muestran un incremento absoluto del 0,1% en la incidencia de hemorragia intracraneal con el uso de aspirina 1.
Mayor propensión a hematomas lobares en pacientes que toman aspirina, lo que sugiere una patología diferente en comparación con los no usuarios de aspirina 2.
Riesgo acumulativo de complicaciones hemorrágicas con el uso prolongado de aspirina, similar a lo que ocurre con los anticoagulantes orales 3.
Recomendaciones específicas según las guías
Las guías de la American Heart Association/American Stroke Association establecen:
No se debe iniciar antiagregación plaquetaria hasta que un estudio de neuroimagen haya excluido definitivamente la presencia de hemorragia intracraneal 1.
En pacientes con ictus isquémico (no hemorrágico), la aspirina debe administrarse dentro de las 24-48 horas del inicio de los síntomas 1.
La administración de aspirina como terapia adyuvante dentro de las 24 horas posteriores al uso de agentes trombolíticos está contraindicada 1.
Alternativas terapéuticas
En pacientes con alto riesgo de eventos trombóticos pero con antecedentes de hemorragia cerebral:
Se debe considerar cuidadosamente el balance riesgo-beneficio antes de iniciar cualquier terapia antitrombótica.
En casos específicos donde sea absolutamente necesaria la antiagregación, se deben utilizar las dosis más bajas efectivas de aspirina (≤100 mg) y considerar la adición de un inhibidor de la bomba de protones para reducir el riesgo de sangrado gastrointestinal 4.
Monitorización más frecuente de signos de sangrado y educación del paciente sobre síntomas que requieren atención médica inmediata 4.
Conclusión
La evidencia científica actual no respalda el uso de aspirina en pacientes con infarto cerebral hemorrágico. La prioridad debe ser la confirmación diagnóstica mediante neuroimagen para excluir hemorragia antes de considerar cualquier terapia antitrombótica. En presencia de hemorragia intracraneal, la aspirina está contraindicada debido al aumento del riesgo de sangrado sin beneficio clínico demostrado.