Relación entre deterioro cognitivo y obesidad
La obesidad está asociada con un deterioro cognitivo más lento en adultos mayores, especialmente en personas con sobrepeso que realizan actividad física regular, mientras que la obesidad en la mediana edad puede contribuir a un deterioro cognitivo acelerado y mayor riesgo de demencia en etapas posteriores de la vida. 1
Mecanismos de la relación entre obesidad y función cognitiva
La relación entre obesidad y función cognitiva es compleja y varía según la etapa de la vida:
En adultos de mediana edad: La obesidad se asocia con deterioro de la función cognitiva y reducción de la integridad neural (atrofia de materia gris y blanca) 2
En adultos mayores: Paradójicamente, el sobrepeso y la obesidad pueden estar asociados con un menor riesgo de deterioro cognitivo severo, especialmente en mujeres 3, 4
Factores metabólicos: Las consecuencias metabólicas negativas de la obesidad (como diabetes mellitus tipo 2) contribuyen significativamente al deterioro cognitivo y la incidencia de demencia 2
Hallazgos clave de estudios recientes
Efecto protector en adultos mayores
Un estudio longitudinal en Corea del Sur encontró que:
- Adultos con IMC ≥25 kg/m² tenían menor probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo severo (OR ajustado = 0.73) 3
- Este efecto fue más fuerte en mujeres (OR ajustado = 0.63) 3
- Se observó una disminución más lenta de la función cognitiva en individuos obesos en comparación con aquellos de peso normal 3
Papel moderador de la actividad física
La actividad física modifica significativamente la relación entre obesidad y deterioro cognitivo:
- Las personas con sobrepeso que realizan ≥140 minutos de actividad física semanal tienen menor probabilidad de deterioro cognitivo (OR = 0.25) 5
- La actividad física vigorosa media aproximadamente el 5.94% de la relación entre obesidad y deterioro cognitivo 4
- El ejercicio físico regular es especialmente beneficioso para personas con sobrepeso que tienen trastornos metabólicos (OR = 0.09) o cardiovasculares (OR = 0.03) 5
Recomendaciones de actividad física para mejorar la función cognitiva
Dosis óptima de ejercicio
Según un metaanálisis bayesiano de ensayos controlados aleatorios, la dosis mínima de ejercicio asociada con cambios clínicamente relevantes en la cognición es de aproximadamente 724 METs-min por semana, lo que equivale a 1:
- Para ejercicio moderado: Aproximadamente 150-170 minutos semanales
- Para ejercicio vigoroso: Aproximadamente 90 minutos semanales
Recomendaciones específicas por tipo de ejercicio
Ejercicios aeróbicos y de resistencia combinados: 293-928 METs-min/semana (3 × 45 min/semana a intensidad moderada o 3 × 25 min/semana a intensidad vigorosa) 1
Ejercicios con pesas libres y máquinas: 529-891 METs-min/semana (3 × 40 min/semana a intensidad moderada o 2 × 30 min/semana a intensidad vigorosa) 1
Caminata: 796-851 METs-min/semana 1
Consideraciones para personas con sobrepeso/obesidad
Para adultos mayores con sobrepeso u obesidad, se observa que 1:
- El efecto máximo se alcanza con aproximadamente 600 METs-min por semana
- Dosis superiores a 1000 METs-min por semana pueden no proporcionar beneficios cognitivos adicionales
- Es recomendable aumentar progresivamente el nivel de ejercicio para este grupo
Intervenciones adicionales
Intervenciones dietéticas
- Implementar un patrón dietético con alto consumo de frutas, verduras, frutos secos, pescado, aceites vegetales, granos integrales mínimamente procesados, legumbres y yogur 6
- Reducir carbohidratos refinados, carnes procesadas y alimentos altos en sodio y grasas trans 6
- Controlar las porciones para reducir la ingesta calórica total 6
- Reducir o eliminar alimentos ultraprocesados, especialmente bebidas azucaradas 6
Intervenciones conductuales
- Implementar técnicas de manejo del estrés, ya que el estrés se identifica como un factor de riesgo que promueve la obesidad abdominal y contribuye al deterioro cognitivo 2
- Realizar automonitoreo regular de la ingesta de alimentos 6
- Establecer metas realistas para la pérdida de peso gradual (0.5-1 kg por semana) 6
Consideraciones clínicas importantes
- La relación entre obesidad y deterioro cognitivo puede estar confundida por el efecto de la edad en la tasa de deterioro 7
- Las intervenciones quirúrgicas y dietéticas que abordan la obesidad pueden mejorar la capacidad cognitiva y conferir cierta protección contra el deterioro cognitivo posterior 2
- Las intervenciones dirigidas a la obesidad en la mediana edad pueden resultar beneficiosas para reducir los riesgos cognitivos asociados con la obesidad 2
En resumen, aunque la obesidad en la mediana edad se asocia con deterioro cognitivo, en adultos mayores puede tener un efecto protector, especialmente cuando se combina con actividad física regular. Las intervenciones deben centrarse en promover la actividad física y hábitos alimentarios saludables para optimizar tanto el peso como la función cognitiva.