Hidratación Intensiva: Enfoque Clínico
La hidratación intensiva debe administrarse de forma controlada y específica según la condición clínica del paciente, priorizando soluciones isotónicas y evitando la hidratación agresiva que puede aumentar la mortalidad en condiciones críticas. Para la hidratación intensiva se recomienda utilizar soluciones isotónicas como dextrosa al 5% con NaCl al 4 g/L o solución salina normal, administradas por vía subcutánea o intravenosa según la severidad de la deshidratación 1.
Evaluación de la necesidad de hidratación intensiva
- Signos de deshidratación severa: Osmolalidad sérica >300 mOsm/kg, cambio postural del pulso >30 latidos por minuto, mareo postural severo, mucosas secas, disminución del turgor cutáneo 1
- Evaluación de laboratorio: Medición de osmolalidad sérica/plasmática, electrolitos, urea y creatinina 1
- Condiciones que requieren hidratación intensiva: Deshidratación severa, incapacidad para mantener hidratación oral, pérdidas excesivas de líquidos (vómitos, diarrea, hemorragia) 1, 2
Vías de administración
Vía oral/enteral: Primera opción cuando es posible
Vía subcutánea (hipodermoclisis):
- Indicada en deshidratación moderada cuando el acceso intravenoso es difícil 1
- Soluciones recomendadas: dextrosa al 5% con NaCl al 4 g/L, o dos tercios de glucosa al 5% y un tercio de solución salina normal 1
- Ventajas: menor agitación relacionada con la administración de fluidos (37% vs 80% en IV), menos complicaciones 1
Vía intravenosa:
Protocolos de hidratación según severidad
Deshidratación leve a moderada
- Iniciar con rehidratación oral si es posible
- Si no es posible la vía oral: hipodermoclisis con soluciones isotónicas 1
- Volumen: según déficit estimado + necesidades de mantenimiento + pérdidas continuas
Deshidratación severa
- Vía intravenosa con soluciones isotónicas 1
- Monitorización de signos vitales, estado mental, perfusión y diuresis
- Transición a rehidratación oral cuando mejore el estado clínico 2
Consideraciones importantes
Evitar hidratación agresiva: La evidencia reciente muestra que los protocolos de hidratación agresiva aumentan 2.45 veces el riesgo de mortalidad en pacientes críticos con pancreatitis aguda severa y aumentan las complicaciones relacionadas con fluidos en 2.22-3.25 veces 1
Monitorización:
Precauciones:
- Riesgo de sobrecarga de volumen en pacientes con enfermedad cardiorrespiratoria 3
- Riesgo de desequilibrios electrolíticos, especialmente hiponatremia o hipernatremia 3
- En adultos mayores: implementar estrategias multicomponente para prevenir la deshidratación, incluyendo disponibilidad y variedad de bebidas, ofrecimiento frecuente, apoyo del personal 1
Poblaciones especiales
Adultos mayores
- Mayor riesgo de deshidratación y complicaciones
- Considerar hipodermoclisis como alternativa segura a la vía intravenosa 1
- Registrar preferencias individuales de bebidas en planes de cuidado 1
Pacientes con disfagia
- Evaluación y seguimiento por un terapeuta del lenguaje experimentado 1
- Monitorización cuidadosa del estado de nutrición e hidratación 1
Pacientes con gastroenteritis aguda
- Rehidratación intravenosa rápida (20-30 mL/kg de solución cristaloide isotónica durante 1-2 horas) puede ser efectiva en niños con deshidratación leve a moderada 4
- El nivel de bicarbonato sérico puede predecir la necesidad de hospitalización (≤13 mEq/L sugiere mayor probabilidad de requerir terapia IV prolongada) 4
La hidratación intensiva debe ser considerada como un tratamiento médico y no como un cuidado básico, evaluando cuidadosamente sus beneficios y riesgos en cada paciente 1.