Manejo de Hidratación Intensiva en Lesiones Renales por Hematuria
La hidratación intensiva es fundamental para el manejo de lesiones renales por hematuria, debiendo administrarse de 2 a 3 L/m²/día (o 200 mL/kg/día en pacientes <10 kg) con monitorización estrecha de la diuresis para mantenerla entre 80-100 mL/m²/h. 1
Fundamentos fisiopatológicos
La hematuria glomerular puede causar daño renal significativo a través de varios mecanismos:
- La hemoglobina, el grupo hemo y el hierro liberados de los eritrocitos en el espacio urinario pueden causar lesión tubular directa
- Generación de estrés oxidativo
- Producción de citocinas proinflamatorias
- Reclutamiento adicional de monocitos/macrófagos 2
En casos de hematuria macroscópica, existe riesgo de lesión renal aguda (LRA) por necrosis tubular aguda causada por los cilindros eritrocitarios y la obstrucción tubular.
Protocolo de hidratación intensiva
Indicaciones
- Hematuria macroscópica activa
- Hematuria microscópica con riesgo de progresión a macroscópica
- Lesiones renales traumáticas con hematuria
Régimen de hidratación
Volumen:
- Pacientes pediátricos: 2-3 L/m²/día o 200 mL/kg/día si <10 kg
- Adultos: mantener hidratación de 2-3 L/día, ajustada según peso y función renal
Composición del fluido:
- Solución de un cuarto de solución salina normal con dextrosa al 5%
- Evitar soluciones que contengan potasio, calcio o fosfato inicialmente 1
Monitorización:
- Mantener diuresis entre 80-100 mL/m²/h (4-6 mL/kg/h en niños <10 kg)
- Monitorizar gravedad específica de la orina, manteniéndola en 1.010 1
- Control regular de electrolitos séricos
Consideraciones especiales
Pacientes con función renal comprometida: Evaluar la tasa de filtración glomerular antes de iniciar hidratación intensiva; puede requerirse ajuste del volumen para evitar sobrecarga 1
Uso de diuréticos: Si hay evidencia de adecuada volemia pero la diuresis es insuficiente, considerar diuréticos de asa para mantener el flujo urinario adecuado 1
- Furosemida: primera línea, preferible dosificación dos veces al día
- Considerar bumetanida o torasemida si hay preocupación por la biodisponibilidad oral 1
Restricción de sodio: Limitar la ingesta de sodio a <2.0 g/día (<90 mmol/día) para optimizar el manejo del volumen 1
Monitorización durante la hidratación intensiva
- Evaluación frecuente del estado de volemia
- Control de electrolitos séricos cada 12-24 horas inicialmente
- Monitorización de la función renal mediante creatinina sérica
- Balance hídrico estricto
- Evaluación de signos de sobrecarga de volumen (edema, hipertensión)
Duración del tratamiento
La hidratación intensiva debe mantenerse hasta que:
- La hematuria macroscópica se resuelva
- Los parámetros de función renal se estabilicen
- Se haya controlado la causa subyacente de la hematuria
Precauciones y contraindicaciones
- Insuficiencia cardíaca: Evaluar cuidadosamente el estado de volumen y considerar monitorización hemodinámica más estrecha 1
- Hiponatremia: Monitorizar niveles de sodio sérico; puede requerirse ajuste en la composición de los fluidos 3
- Oliguria/anuria no respondedora: Considerar evaluación para obstrucción urinaria u otras causas de fallo renal agudo 1
Seguimiento
- Monitorización de la hematuria mediante análisis de orina seriados
- Evaluación periódica de la función renal
- Seguimiento por imágenes según la etiología de la lesión renal 1
- El retorno a actividades deportivas solo debe permitirse después de que la hematuria microscópica se haya resuelto 1
La hidratación intensiva constituye un pilar fundamental en el manejo de las lesiones renales por hematuria, permitiendo diluir los productos de degradación de la hemoglobina y mantener un flujo urinario adecuado para prevenir la obstrucción tubular y el daño renal adicional.