Dosis de Morfina para Manejo del Dolor Postoperatorio
La dosis recomendada de morfina intravenosa para el manejo del dolor postoperatorio es de 0,1 mg a 0,2 mg por kg cada 4 horas según sea necesario, ajustando la dosis según la severidad del dolor, la presencia de eventos adversos y las características del paciente. 1
Vías de Administración
- La vía oral debe utilizarse tan pronto como sea posible para la administración de analgésicos en el postoperatorio 2
- La vía intramuscular debe evitarse en el manejo del dolor postoperatorio 2
- La administración intravenosa de morfina proporciona un alivio del dolor más rápido y mejor que la administración intramuscular, sin causar depresión respiratoria severa cuando se administra a pacientes con dolor moderado 3
Dosificación Específica
Administración Intravenosa
- Inyección directa intravenosa: dosis inicial de 0,1 mg a 0,2 mg por kg cada 4 horas según necesidad 1
- Para titulación intravenosa: bolos de 2-3 mg cada 5 minutos hasta lograr analgesia adecuada 4
- La dosis media requerida para obtener alivio del dolor mediante titulación es de aproximadamente 12 mg, después de una mediana de cuatro bolos 5
- Se debe tener precaución al superar los 20 mg de morfina, ya que esta dosis se asocia con alta probabilidad de sedación 4
Analgesia Controlada por el Paciente (PCA)
- La PCA con opioides mayores después de cirugía es efectiva y útil 2
- Se debe evitar la infusión inicial de opioides mediante PCA intravenosa en pacientes sin exposición previa a opioides 2
- Si está indicada, la infusión de opioides mediante PCA intravenosa debe preferirse a la PCA espinal siempre que la vía intravenosa sea viable 2
Administración Intratecal
- Cuando se utiliza anestesia espinal para la cirugía, hay evidencia del efecto analgésico de la morfina intratecal a dosis de 0,1 mg 2
- Dosis entre 0,3 y 1 mg intratecal proporcionan buena analgesia con menor riesgo de depresión respiratoria 6
Monitorización y Seguimiento
- Los niveles de sedación, el estado respiratorio y el posible desarrollo de eventos adversos en pacientes con tratamiento sistémico con opioides deben evaluarse regularmente 2
- Se debe realizar una evaluación funcional del dolor (es decir, dolor al respirar o moverse) junto con la conciencia de factores, como la ansiedad, que pueden aumentar la percepción del dolor 2
- Después de una intervención para el dolor, reevaluar a los pacientes tanto para el control del dolor como para las reacciones adversas en intervalos apropiados 7
Consideraciones Especiales
- En pacientes ancianos: comenzar con dosis más bajas y titular cuidadosamente mientras se monitorean los efectos secundarios 1
- En pacientes con insuficiencia renal o hepática: comenzar con dosis más bajas y titular con precaución 1
- En pacientes con apnea obstructiva del sueño: reducir el uso de opioides tanto como sea posible para prevenir posibles complicaciones cardiopulmonares 7
Efectos Adversos y Precauciones
- Los efectos adversos más comunes incluyen sedación, mareos, náuseas, vómitos y estreñimiento 1
- La sedación es frecuente durante la titulación intravenosa de morfina y debe considerarse como un evento adverso relacionado con la morfina y no como evidencia de alivio del dolor 5
- La incidencia de depresión ventilatoria es muy baja cuando se aplican criterios para limitar la dosis de morfina intravenosa 5
- Se debe implementar un régimen intestinal profiláctico al administrar opioides, especialmente en pacientes con cirugía abdominal 8
Enfoque Multimodal
- Se recomienda un enfoque multimodal combinando AINEs, acetaminofén y técnicas anestésicas regionales como primera línea para el manejo del dolor postoperatorio abdominal 9
- El acetaminofén debe administrarse al inicio de la analgesia postoperatoria ya que es más seguro que otros fármacos 9
- Los AINEs, cuando no están contraindicados, deben usarse para el dolor moderado y en analgesia multimodal para reducir el consumo de morfina y los efectos secundarios relacionados 7
La morfina sigue siendo un pilar fundamental en el manejo del dolor postoperatorio moderado a severo, pero debe administrarse con precaución, siguiendo protocolos establecidos y con monitorización adecuada para maximizar la eficacia y minimizar los efectos adversos.