From the Guidelines
La infección por Clostridioides difficile (CDI) es una infección asociada a la atención médica causada por una bacteria anaeróbica gram-positiva, y su tratamiento debe priorizar la reducción de la morbilidad, la mortalidad y el mejoramiento de la calidad de vida del paciente. La CDI se asocia con el uso de antibióticos, que altera la microbiota intestinal normal permitiendo la proliferación de C. difficile. Los factores de riesgo clave incluyen la edad avanzada, la hospitalización, la inmunosupresión, el uso de inhibidores de la bomba de protones y, especialmente, la exposición previa a antibióticos (particularmente fluoroquinolonas, clindamicina y cefalosporinas de amplio espectro).
Epidemiología y Prevención
La CDI es la causa más común de diarrea infecciosa en entornos de atención médica, con una incidencia estimada de 147,2 casos por 100.000 personas en Estados Unidos, según datos de 2011 1. La prevención se centra en la gestión adecuada de los antibióticos, las precauciones de contacto y la limpieza ambiental.
Manifestaciones Clínicas y Diagnóstico
Las manifestaciones clínicas de la CDI van desde la colonización asintomática hasta la diarrea leve o la colitis severa con complicaciones como el megacolon tóxico o la perforación. El diagnóstico típico implica la detección de toxinas A y B en muestras de heces.
Tratamiento
El tratamiento de primera línea para casos leves a moderados es la vancomicina oral (125 mg cuatro veces al día durante 10 días) o la fidaxomicina (200 mg dos veces al día durante 10 días), mientras que la metronidazol es menos preferida debido a la creciente resistencia 1. Los casos severos o recurrentes pueden requerir dosis más altas de vancomicina, regímenes prolongados y escalonados, o terapia combinada.
Opciones Futuras
Las opciones emergentes para el tratamiento de la CDI incluyen el trasplante de microbiota fecal para casos recurrentes, los anticuerpos monoclonales como el bezlotoxumab, y las vacunas que actualmente se están desarrollando y que tienen como objetivo las toxinas de C. difficile.
Consideraciones Especiales
La recurrencia de la CDI es un desafío significativo, y el tratamiento debe adaptarse a las necesidades individuales del paciente, considerando factores como la gravedad de la infección, la presencia de comorbilidades y la respuesta a tratamientos previos. La fidaxomicina ha demostrado ser efectiva en la reducción de las recurrencias en comparación con la vancomicina 1.
En resumen, el enfoque terapéutico para la CDI debe ser personalizado, considerando la gravedad de la infección, la historia de recurrencias y la respuesta a tratamientos previos, con el objetivo de minimizar la morbilidad, la mortalidad y mejorar la calidad de vida del paciente.
From the FDA Drug Label
1 INDICATIONS AND USAGE
1.1 Clostridioides difficile-Associated Diarrhea DIFICID® is indicated in adult and pediatric patients aged 6 months and older for the treatment of C. difficile-associated diarrhea (CDAD).
- Tratamiento: El fármaco DIFICID (fidaxomicin) se utiliza para tratar la diarrea asociada con Clostridioides difficile (CDAD) en pacientes adultos y pediátricos de 6 meses de edad o más 2.
- Uso: Debe usarse solo para tratar infecciones que se cree o se sospecha firmemente que son causadas por C. difficile.
- Selección de terapia: La selección de terapia debe basarse en la información de cultivo y sensibilidad cuando esté disponible, o en la epidemiología y patrones de sensibilidad locales en caso de que no esté disponible.
From the Research
Historia y Epidemiología
- La infección por Clostridioides difficile (CDI) es una de las principales causas de diarrea asociada a la atención médica en los Estados Unidos 3.
- La CDI también se ha convertido en una causa de diarrea comunitaria, lo que ha llevado a un aumento en la incidencia de infecciones comunitarias 3.
- La enfermedad clínica puede variar en gravedad desde diarrea leve hasta colitis fulminante y muerte 3.
Factores de Riesgo
- Los factores de riesgo para la CDI incluyen la exposición reciente a instalaciones de atención médica o antibióticos, especialmente clindamicina 4.
- La edad avanzada y la presencia de enfermedades subyacentes también son factores de riesgo para la CDI 5.
Prevención
- La prevención de la CDI es crucial y se puede lograr a través de una buena higiene, como el lavado de manos con jabón y agua o un producto a base de alcohol 4.
- La sociedad de enfermedades infecciosas de América no recomienda el uso de probióticos para la prevención de la CDI 4.
Manifestaciones Clínicas
- La CDI se caracteriza por una amplia gama de síntomas, desde diarrea leve o moderada hasta enfermedad grave con colitis pseudomembranosa, íleus cólico, megacolon tóxico, sepsis o muerte 4.
- La CDI debe considerarse en pacientes que no toman laxantes y tienen tres o más episodios de heces no formadas sin explicación en 24 horas 4.
Tratamiento
- El tratamiento de la CDI depende de si el episodio es inicial o recurrente y de la gravedad de la infección según el recuento de glóbulos blancos, el nivel de creatinina en suero y otros signos y síntomas clínicos 4.
- Para un episodio inicial de CDI no grave, se recomienda vancomicina oral o fidaxomicina oral 4.
- La transplantación de microbiota fecal es una opción de tratamiento razonable con altas tasas de curación en pacientes que han tenido múltiples episodios recurrentes y han recibido terapia antibiótica adecuada para al menos tres de los episodios 4.
Opciones Futuras
- Nuevas aproximaciones, incluyendo anticuerpos, vacunas y nuevas moléculas, ya están disponibles o en desarrollo, pero se necesitan más datos para respaldar su inclusión en las guías de práctica clínica 5.
- La fidaxomicina ha demostrado ser superior a la metronidazol, la vancomicina o su combinación para el tratamiento de la CDI en términos de respuesta clínica sostenida y prevención de la recurrencia 6.