From the Research
La fiebre en toxoplasmosis por Toxoplasma gondii suele durar alrededor de 1-2 semanas en individuos inmunocompetentes, aunque puede persistir más tiempo en aquellos con sistemas inmunitarios comprometidos. La fiebre se considera "prolongada" cuando dura más de 2-3 semanas sin un diagnóstico claro. El patrón de fiebre en toxoplasmosis es generalmente de bajo grado (alrededor de 38-38.5°C o 100.4-101.3°F) e intermitente, a menudo acompañado de otros síntomas como fatiga, dolor muscular y linfadenopatía. Para pacientes inmunocompetentes, el tratamiento a menudo es innecesario ya que los síntomas suelen resolverse espontáneamente. Sin embargo, para mujeres embarazadas, individuos inmunocomprometidos o aquellos con síntomas severos o persistentes, se recomienda el tratamiento con pirimetamina (típicamente 50-75mg de dosis de carga, luego 25-50mg diarios) más sulfadiazina (1000-1500mg cada 6 horas) y ácido folínico (10-25mg diarios) durante 4-6 semanas 1. Los regímenes alternativos incluyen trimetoprim-sulfametoxazol o clindamicina con pirimetamina. La fiebre persistente más allá de 2-3 semanas debe provocar una mayor investigación para descartar complicaciones o diagnósticos alternativos.
Algunos estudios han comparado la efectividad de diferentes regímenes de tratamiento para la toxoplasmosis en embarazadas, como la combinación de espiramicina y trimetoprim-sulfametoxazol versus pirimetamina-sulfonamida y espiramicina sola 2, 3. Estos estudios sugieren que la combinación de espiramicina y trimetoprim-sulfametoxazol puede ser más efectiva en reducir el riesgo de transmisión materno-fetal de Toxoplasma gondii en comparación con la espiramicina sola. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la evidencia es limitada y se necesitan más estudios para determinar el régimen de tratamiento óptimo.
En resumen, la duración de la fiebre en toxoplasmosis puede variar dependiendo de la condición del paciente, y se considera prolongada si dura más de 2-3 semanas. El tratamiento con pirimetamina y sulfadiazina es una opción común, aunque se pueden considerar regímenes alternativos como trimetoprim-sulfametoxazol o clindamicina con pirimetamina. Es importante investigar más a fondo en caso de fiebre persistente para descartar complicaciones o diagnósticos alternativos.