From the Research
Los glucopéptidos son una clase de antibióticos que funcionan inhibiendo la síntesis de la pared celular bacteriana, y se reservan generalmente para infecciones graves donde los beta-lactámicos no pueden ser utilizados debido a la resistencia o alergias. Los glucopéptidos más conocidos incluyen vancomicina, teicoplanina, telavancina, dalbavancina y oritavancina. Estos antibióticos son principalmente efectivos contra bacterias Gram-positivas, incluyendo Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA), especies de Enterococcus y Clostridium difficile. La vancomicina, el prototipo de glucopéptido, se dosifica típicamente a 15-20 mg/kg cada 8-12 horas por vía intravenosa para infecciones graves, con monitoreo terapéutico de fármacos recomendado para mantener niveles de trough entre 10-20 μg/mL dependiendo del tipo de infección. Los glucopéptidos funcionan uniendo el terminus D-alanil-D-alanina de los precursores de peptidoglicano, evitando la unión cruzada de la pared celular bacteriana. Los efectos secundarios comunes incluyen nefrotoxicidad, ototoxicidad y reacciones relacionadas con la infusión, como el "síndrome del hombre rojo" con vancomicina. Los nuevos glucopéptidos como la dalbavancina ofrecen ventajas de dosificación semanal debido a sus vidas medias extendidas. Algunos estudios han investigado el uso de glucopéptidos en diferentes contextos, como el tratamiento de infecciones urinarias graves 1, aunque estos estudios no se centran específicamente en los glucopéptidos. Otros estudios han explorado la regulación de la homeostasis de la glucosa por parte de la GLP-1 2, lo que no está directamente relacionado con los glucopéptidos. Sin embargo, un estudio más reciente ha abordado la dimensión farmacológica de los fármacos glucopéptidos entre "moléculas pequeñas" y "biológicos" 3, destacando la importancia de la glicosilación en la mejora de los perfiles farmacocinéticos y la permeabilidad a través de las membranas biológicas. En resumen, los glucopéptidos son una clase crucial de antibióticos para el tratamiento de infecciones graves causadas por bacterias Gram-positivas, y su uso debe ser cuidadosamente considerado en el contexto de la resistencia y las alergias a otros antibióticos.