From the FDA Drug Label
El manejo de la terapia antidiabética debe ser individualizado. Idealmente, la respuesta a la terapia debe ser evaluada utilizando HbA1c, que es un mejor indicador del control glucémico a largo plazo que el FPG solo.
El manejo de la diabetes inducida por fármacos antineoplásicos debe ser individualizado, considerando la respuesta a la terapia y el control glucémico a largo plazo. Se recomienda evaluar la respuesta a la terapia utilizando HbA1c, que refleja la glucemia sobre los últimos dos a tres meses.
- La dosis de pioglitazone puede ser ajustada en función de la respuesta al tratamiento.
- Es importante monitorear a los pacientes para detectar eventos adversos relacionados con la retención de fluidos.
- La terapia con pioglitazone no debe ser iniciada en pacientes con evidencia clínica de enfermedad hepática activa o niveles elevados de transaminasas séricas 1.
From the Research
El manejo de la diabetes inducida por fármacos antineoplásicos requiere un enfoque multifacético que incluye medicación, modificaciones del estilo de vida y un seguimiento cercano. La primera línea de tratamiento suele incluir metformina, comenzando con 500 mg una o dos veces al día, aumentando gradualmente hasta 1000 mg dos veces al día según sea tolerado, a menos que esté contraindicado por deterioro renal 2. Para la hiperglucemia más severa, puede ser necesaria la terapia con insulina, comenzando con insulina basal (como glargina o detemir) a 0,2-0,3 unidades/kg/día, con insulina de acción rápida adicional (como lispro o aspart) antes de las comidas si es necesario. Es crucial monitorear regularmente los niveles de glucosa en sangre, apuntando a niveles en ayunas entre 80-130 mg/dL y niveles posprandiales por debajo de 180 mg/dL. Las modificaciones dietéticas son fundamentales, incluyendo la limitación de la ingesta de carbohidratos, enfatizando los carbohidratos complejos sobre los azúcares simples, y manteniendo un horario de comidas consistente. Se debe fomentar la actividad física regular de al menos 150 minutos a la semana, según sea tolerado durante el tratamiento contra el cáncer. Se recomienda la prueba de HbA1c trimestral para evaluar el control glucémico a largo plazo, con un objetivo por debajo del 7% para la mayoría de los pacientes. Este enfoque integral es necesario porque los fármacos antineoplásicos pueden inducir diabetes a través de varios mecanismos, incluyendo toxicidad directa en las células beta del páncreas, aumento de la resistencia a la insulina o alteración de las vías regulatorias de la glucosa, dependiendo del agente específico utilizado en el tratamiento del cáncer. Algunos estudios sugieren que los inhibidores de la tirosina quinasa, como imatinib, sunitinib y dasatinib, pueden tener un efecto hipoglucémico y potencialmente ser utilizados en el tratamiento de la diabetes 3, 4. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la evidencia actual es limitada y se necesitan más estudios para determinar la seguridad y eficacia de estos agentes en el tratamiento de la diabetes inducida por fármacos antineoplásicos. En resumen, el manejo de la diabetes inducida por fármacos antineoplásicos debe ser individualizado y basado en la evaluación de los riesgos y beneficios de cada paciente, considerando la gravedad de la diabetes, el tipo de fármaco antineoplásico utilizado y la presencia de otras comorbilidades.