From the Research
Los anticoagulantes orales directos (DOAC) como apixaban y rivaroxaban tienen evidencia de efectividad en el tratamiento del infarto renal, y se prefieren debido a su farmacocinética predecible y la falta de necesidad de monitoreo regular. Estos medicamentos trabajan previniendo la formación y extensión de coágulos, permitiendo que el sistema fibrinolítico natural del cuerpo disuelva los coágulos existentes. Algunos de los DOAC que se pueden considerar para el tratamiento del infarto renal incluyen:
- Apixaban
- Rivaroxaban
- Edoxaban
- Dabigatran La elección entre estos agentes debe considerar la función renal del paciente, comorbilidades, medicamentos concomitantes y riesgo de sangrado 1, 2. Es importante tener en cuenta que la dosis de estos medicamentos puede necesitar ajustes según la función renal, edad y peso del paciente. Además, la anticoagulación se continúa típicamente durante al menos 3-6 meses, aunque pueden ser necesarias duraciones más largas dependiendo de la causa subyacente del infarto 3, 4. En general, los DOAC se consideran una opción viable para el tratamiento del infarto renal, especialmente en pacientes con enfermedad renal crónica, ya que han demostrado ser efectivos en la prevención de eventos tromboembólicos y hemorrágicos 5. Sin embargo, es fundamental evaluar cuidadosamente los beneficios y riesgos de la anticoagulación en cada paciente y ajustar la dosis y el tratamiento según sea necesario.