From the Research
La terapia broncodilatadora no es recomendada de manera general para pacientes con neumonía hospitalizados que requieren oxígeno y no tienen antecedentes de enfermedad pulmonar respiratoria crónica. Estos medicamentos, como el albuterol, salbutamol o ipratropium, deben reservarse para pacientes con asma subyacente, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o aquellos que demuestran broncoespasmo o sibilancias en el examen. En pacientes sin estas condiciones, los broncodilatadores proporcionan poco beneficio mientras potencialmente causan efectos adversos como taquicardia, temblores y ansiedad. La patofisiología de la hipoxemia en la neumonía se debe principalmente a la inflamación y consolidación en los alvéolos en lugar de broncoespasmo, lo que explica por qué los broncodilatadores son ineficaces en este contexto. El tratamiento debe centrarse en antibióticos adecuados, suplementos de oxígeno y cuidados de apoyo. Si un paciente desarrolla sibilancias durante su estancia en el hospital, se puede considerar un ensayo de terapia broncodilatadora con una reevaluación después de la administración para determinar si hay una mejora clínica. Sin embargo, el uso rutinario en pacientes con neumonía no asmáticos y no EPOC no está respaldado por la evidencia y puede aumentar innecesariamente la carga de medicación y los costos 1.
Algunos estudios han investigado el uso de broncodilatadores en pacientes con neumonía, pero la mayoría de ellos se centran en pacientes con asma o EPOC subyacente. Por ejemplo, un estudio publicado en el Journal of Pharmacological Reviews en 2020 discutió la farmacología y la terapéutica de los broncodilatadores, pero no abordó específicamente su uso en pacientes con neumonía sin enfermedad pulmonar crónica subyacente 1. Otros estudios han investigado el uso de oxígeno y ventilación no invasiva en pacientes con neumonía, pero no han evaluado el uso de broncodilatadores en este contexto 2, 3.
En resumen, la terapia broncodilatadora no es recomendada para pacientes con neumonía hospitalizados que requieren oxígeno y no tienen antecedentes de enfermedad pulmonar respiratoria crónica, ya que no proporciona beneficios significativos y puede causar efectos adversos. El tratamiento debe centrarse en antibióticos adecuados, suplementos de oxígeno y cuidados de apoyo. Si un paciente desarrolla sibilancias durante su estancia en el hospital, se puede considerar un ensayo de terapia broncodilatadora con una reevaluación después de la administración para determinar si hay una mejora clínica.