From the Guidelines
El manejo de una comunicación arteriovenosa pulmonar (PAVM) implica principalmente el tratamiento definitivo a través de la embolización transcatheter o la resección quirúrgica, siendo la embolización el enfoque de primera línea preferido. Para la embolización transcatheter, los radiólogos intervencionistas utilizan bobinas, tapones vasculares o balones desmontables para ocluir la arteria que alimenta la fístula, evitando que la sangre pase por alto el intercambio gaseoso normal. Este procedimiento es minimamente invasivo con altas tasas de éxito (85-99%) y puede repetirse si es necesario. La resección quirúrgica, incluyendo la resección en cuña, segmentectomía o lobectomía, se reserva para casos en los que la embolización falla o no es factible debido a una anatomía compleja, un tamaño grande o múltiples vasos que alimentan la fístula. Los pacientes requieren un seguimiento de por vida con imágenes de tórax cada 3-5 años para monitorear la recurrencia o el desarrollo de nuevas lesiones. La profilaxis con antibióticos se recomienda antes de los procedimientos que puedan causar bacteriemia para prevenir abscesos cerebrales. La detección de telangiectasia hemorrágica hereditaria (HHT) es importante, ya que las PAVM están comúnmente asociadas con esta condición. El tratamiento es esencial incluso en pacientes asintomáticos para prevenir complicaciones graves como accidente cerebrovascular, absceso cerebral y hipoxemia, ya que estas fístulas permiten que la sangre pase por alto los capilares pulmonares, creando un shunt de derecha a izquierda 1.
Algunos de los puntos clave a considerar en el manejo de las PAVM incluyen:
- La importancia de la detección y el tratamiento temprano para prevenir complicaciones graves.
- La necesidad de un seguimiento de por vida para monitorear la recurrencia o el desarrollo de nuevas lesiones.
- La recomendación de profilaxis con antibióticos antes de los procedimientos que puedan causar bacteriemia.
- La asociación común entre las PAVM y la HHT, lo que hace que la detección de esta condición sea importante.
- La efectividad de la embolización transcatheter como tratamiento de primera línea, con altas tasas de éxito y mínima invasión.
En resumen, el manejo de las PAVM debe ser individualizado y basado en la evaluación de cada paciente, considerando factores como la anatomía de la fístula, la presencia de síntomas, la asociación con HHT y la necesidad de seguimiento de por vida 1.
From the Research
Manejo de la Comunicación Arteriovenosa Pulmonar
El manejo de una comunicación arteriovenosa pulmonar (CAVP) o fistula arteriovenosa pulmonar (PAVF) depende de varios factores, incluyendo el tamaño y la ubicación de la fistula, la presencia de síntomas y la existencia de otras condiciones médicas subyacentes.
- Diagnóstico: El diagnóstico de una PAVF se puede establecer mediante diversas pruebas, incluyendo radiografías de tórax, tomografías computarizadas (TC) y angiografías pulmonares 2.
- Tratamiento: El tratamiento de una PAVF puede incluir embolización angiográfica con bobinas metálicas o oclusión con balón, o resección quirúrgica del lóbulo pulmonar afectado 2, 3.
- Embolización: La embolización es un procedimiento minimamente invasivo que puede ser efectivo para cerrar la fistula y mejorar los síntomas 4, 5.
- Cirugía: La resección quirúrgica puede ser necesaria en casos donde la embolización no es posible o ha fallado, o cuando la fistula es grande o está asociada con otras anomalías pulmonares 4, 3.
- Consideraciones especiales: En pacientes con hipertensión pulmonar, la decisión de cerrar la PAVF debe ser cuidadosamente considerada, ya que la fistula puede actuar como una válvula de seguridad para la hipertensión pulmonar 6.
- Seguimiento: Es importante realizar un seguimiento cercano en pacientes con PAVF para detectar cualquier cambio en el tamaño o la función de la fistula, y para evaluar la necesidad de tratamiento adicional 4, 3.