From the Research
La hipocalcemia en la lesión renal aguda (LRA) se genera a través de varios mecanismos interconectados, siendo la retención de fosfato debido a la disminución de la eliminación renal la causa principal, lo que lleva a niveles elevados de fosfato en suero que se unen al calcio, reduciendo el calcio libre en circulación. Además, la LRA causa una disminución en la producción de vitamina D activa (1,25-dihidroxivitamina D) en los riñones, ya que los riñones dañados no pueden convertir eficientemente la 25-hidroxivitamina D en su forma activa 1. Esto impide la absorción intestinal de calcio y la movilización de calcio óseo. La acidosis metabólica, que comúnmente acompaña a la LRA, exacerbó aún más la hipocalcemia al aumentar la unión del calcio a las proteínas y reducir los niveles de calcio iónico. La resistencia a la hormona paratiroidea (PTH) en el hueso y los riñones también se desarrolla durante la LRA, limitando la capacidad del cuerpo para corregir los desequilibrios de calcio a pesar de los niveles elevados de PTH. En casos graves, el calcio puede depositarse en tejidos dañados (calcificación metastásica), agotando aún más el calcio sérico. El manejo típico implica abordar la LRA subyacente, corregir los niveles de fosfato con fijadores de fosfato, suplementación de calcio en casos sintomáticos y suplementación de vitamina D cuando sea apropiado, mientras se monitorea cuidadosamente para evitar la sobre corrección 2. Es importante tener en cuenta que la hipocalcemia en la LRA puede tener consecuencias graves en la morbimortalidad y la calidad de vida, por lo que su manejo adecuado es crucial para mejorar los resultados de los pacientes. Algunos estudios han demostrado que la hipocalcemia en la LRA se asocia con un mayor riesgo de mortalidad y morbilidad, lo que subraya la importancia de su diagnóstico y tratamiento oportunos 3, 4. En resumen, la hipocalcemia en la LRA es un trastorno complejo que requiere un enfoque integral para su manejo, que incluya la corrección de los desequilibrios electrolíticos, la suplementación de calcio y vitamina D, y el tratamiento de la enfermedad subyacente.