From the Guidelines
La deficiencia de alfa 1 antitripsina (AATD) es una enfermedad genética caracterizada por niveles bajos de proteína alfa 1 antitripsina, lo que lleva principalmente a enfermedades pulmonares y hepáticas, y su diagnóstico y manejo deben ser abordados con prontitud para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Las manifestaciones clínicas incluyen enfisema de inicio temprano (generalmente en la tercera o cuarta década de la vida), particularmente en las bases pulmonares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), bronquiectasias y infecciones respiratorias recurrentes. Las manifestaciones hepáticas van desde elevaciones asintomáticas de enzimas hepáticas hasta cirrosis y carcinoma hepatocelular.
El diagnóstico comienza con la medición de los niveles de AAT en suero (con niveles por debajo de 11 μmol/L o 57 mg/dL que sugieren deficiencia), seguido de fenotipado o genotipado para identificar mutaciones específicas, con el genotipo ZZ siendo el más severo 1. El manejo se centra en prevenir el daño pulmonar a través de la cesación del tabaquismo, evitar contaminantes ambientales y administrar terapia de augmentación con inhibidor de proteinasa alfa 1 intravenoso (60 mg/kg semanal) para pacientes con enfisema y deficiencia severa (generalmente genotipo ZZ con FEV1 entre 30-65% predicho). Los tratamientos estándar para la EPOC también se utilizan, incluyendo broncodilatadores, corticosteroides inhalados, rehabilitación pulmonar y oxígeno cuando se indica. Las vacunas contra la enfermedad neumocócica y la influenza son esenciales.
El manejo de la enfermedad hepática implica evitar el alcohol, medicamentos hepatotóxicos y monitorear las complicaciones. Los casos severos pueden requerir trasplante de hígado, lo que cura la deficiencia de proteína. La asesoría genética se recomienda para los pacientes y sus familiares, ya que la AATD sigue un patrón de herencia autosómico codominante con penetrancia variable 1.
Algunas de las enfermedades que puede generar la deficiencia de alfa 1 antitripsina incluyen:
- Enfisema pulmonar
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
- Bronquiectasias
- Infecciones respiratorias recurrentes
- Enfermedad hepática, incluyendo cirrosis y carcinoma hepatocelular
- Panniculitis necrotizante
- Vasculitis anti-proteinasa 3 positiva (C-ANCA positiva)
En cuanto al manejo de estas enfermedades en urgencia, es crucial abordar las complicaciones agudas y crónicas de manera oportuna y efectiva, lo que puede incluir:
- Administración de oxígeno y ventilación asistida para los pacientes con insuficiencia respiratoria
- Antibióticos para las infecciones respiratorias
- Manejo del dolor y otros síntomas para los pacientes con panniculitis necrotizante
- Terapia de reemplazo para los pacientes con deficiencia severa de alfa 1 antitripsina
- Consideración de trasplante de hígado para los pacientes con enfermedad hepática avanzada.
Es importante destacar que la evidencia más reciente y de alta calidad, como la proporcionada por el estudio de 2025 1, debe guiar el diagnóstico y el manejo de la deficiencia de alfa 1 antitripsina, priorizando siempre la morbimortalidad y la calidad de vida de los pacientes.
From the Research
Manifestaciones Clínicas
- El déficit de alfa 1 antitripsina (AATD) se expresa clínicamente como enfisema pulmonar, cirrosis hepática y, raramente, como la enfermedad cutánea panniculitis 2.
- Las manifestaciones clínicas pueden variar ampliamente entre pacientes, desde asintomáticos hasta enfermedad fatal del hígado o los pulmones 2.
- El tipo ZZ y SZ de AATD son factores de riesgo para el desarrollo de síntomas respiratorios, enfisema de inicio temprano y obstrucción del flujo aéreo en la vida adulta temprana 2.
- La exposición a factores ambientales como el tabaquismo y la exposición al polvo también son factores de riesgo adicionales y se han relacionado con una progresión acelerada de esta condición 2.
Diagnóstico
- El diagnóstico de AATD se puede establecer mediante la detección de niveles séricos bajos de AAT y enfoque isoeléctrico 2.
- Los diagnósticos diferenciales deben excluir trastornos hemorrágicos o ictericia, infecciones virales, hemocromatosis, enfermedad de Wilson y hepatitis autoinmune 2.
- La monitorización y el manejo de los pacientes con AATD siguen siendo un área de investigación activa, y se pueden utilizar pruebas de función pulmonar o densitometría de tomografía computarizada (CT) para identificar la enfermedad progresiva durante el seguimiento de los pacientes 3.
Enfermedades Asociadas y Manejo
- El AATD puede generar enfermedades como enfisema pulmonar, cirrosis hepática y panniculitis 2.
- El tratamiento de la enfermedad pulmonar puede incluir terapia de augmentación con alfa 1 antitripsina, vacunación anual contra la gripe y vacunación neumocócica cada 5 años 2.
- La terapia de augmentación puede retrasar la progresión del enfisema en pacientes con tipo ZZ de AATD, y está disponible en muchos países europeos, aunque su efecto en la deficiencia más leve es menos seguro 3.
- En casos de enfermedad hepática y pulmonar en etapa terminal, se puede considerar el trasplante de órganos 2.