From the Guidelines
La presión arterial no debe mantenerse en 185/110 mmHg después de un ictus agudo; en su lugar, debe reducirse por debajo de este umbral si el paciente es elegible para terapia trombolítica. Para pacientes que reciben activador de plasminógeno tisular (tPA), la presión arterial debe mantenerse por debajo de 180/105 mmHg antes del tratamiento y por debajo de 180/105 mmHg durante las primeras 24 horas después del tratamiento. Para pacientes que no reciben terapia trombolítica, se permite generalmente la hipertensión permisiva durante las primeras 24-48 horas, con intervención típicamente recomendada solo para presiones arteriales que exceden 220/120 mmHg. Cuando se necesita tratamiento, medicamentos como labetalol (10-20 mg IV durante 1-2 minutos, puede repetirse cada 10 minutos hasta 300 mg) o nicardipina (5 mg/hora IV, titula por 2,5 mg/hora cada 5-15 minutos, máximo 15 mg/hora) son comúnmente utilizados. La razón de estas pautas es equilibrar el riesgo de transformación hemorrágica contra el mantenimiento de una presión de perfusión cerebral adecuada en la penumbra isquémica, ya que la autorregulación del cerebro se ve afectada en el contexto de ictus agudo 1.
Algunos puntos clave a considerar son:
- La presión arterial debe reducirse lentamente a menos de 185/110 mmHg antes de iniciar la terapia trombolítica.
- La presión arterial debe mantenerse por debajo de 180/105 mmHg durante al menos las primeras 24 horas después de iniciar la terapia.
- La terapia antihipertensiva puede iniciarse o reiniciarse durante la hospitalización en pacientes con presión arterial mayor a 140/90 mmHg que son neurológicamente estables.
- La reducción de la presión arterial por 15% durante las primeras 24 horas después del inicio del ictus puede ser razonable en pacientes con presión arterial de 220/120 mmHg o superior que no recibieron tratamiento trombolítico o endovascular.
Es importante tener en cuenta que estas recomendaciones están basadas en la evidencia más reciente y en las guías clínicas actuales, y que la decisión final debe ser tomada por un profesional de la salud calificado en función de las circunstancias individuales del paciente 1.
From the Research
Duración de la tensión arterial después de un ictus agudo
La pregunta sobre cuánto tiempo se debe mantener la tensión arterial entre 185 y 110 mmHg después de un ictus agudo es crucial para el manejo adecuado de los pacientes. A continuación, se presentan algunos puntos clave relacionados con este tema:
- Manejo de la hipertensión: Según 2, en pacientes con ictus agudo, la hipertensión es común y puede ser dejada sin tratar hasta ciertos niveles (sistólica de 220 mmHg y diastólica de 120 mmHg) a menos que se indique la administración de activador tisular de plasminógeno recombinante, en cuyo caso la presión arterial debe controlarse por debajo de 185/110 mmHg.
- Objetivos de presión arterial: 3 sugiere que, en pacientes con ictus isquémico agudo, no se recomienda la reducción agresiva de la presión arterial, pero en aquellos tratados con activador tisular de plasminógeno, se recomienda mantener la presión arterial por debajo de 180/105 mmHg.
- Tiempo de mantenimiento: Según 4, para pacientes sometidos a trombólisis intravenosa, se recomienda reducir y mantener la presión arterial sistólica por debajo de 185 mmHg durante las primeras 24 horas.
- Consideraciones generales: 5 y 6 enfatizan la importancia de mantener un nivel de presión arterial constante sin grandes fluctuaciones y de iniciar la terapia antihipertensiva solo en valores muy elevados, con objetivos de reducción específicos dependiendo del tipo de ictus y del tratamiento indicado.
Algunos puntos clave a considerar son:
- La importancia de evitar fluctuaciones significativas en la presión arterial.
- La necesidad de controlar la presión arterial en pacientes que reciben tratamiento con activador tisular de plasminógeno recombinante.
- Los objetivos de presión arterial pueden variar dependiendo del tipo de ictus (isquémico o hemorrágico) y del tratamiento específico indicado.
- La reducción de la presión arterial debe hacerse de manera cuidadosa y controlada para evitar complicaciones.