From the Research
El manejo de una fractura de base de cráneo se centra principalmente en el cuidado de apoyo y la prevención de complicaciones. La estabilización del paciente con protección de la vía aérea, soporte hemodinámico y evaluación neurológica es fundamental en el manejo inicial. La mayoría de las fracturas de base de cráneo no complicadas se manejan de forma conservadora con reposo en cama, elevación de la cabeza a 30 grados, analgesia (como acetaminofén 650-1000mg cada 6 horas o ibuprofeno 400-600mg cada 6 horas) y monitoreo cercano para detectar deterioro neurológico 1.
Algunos puntos clave a considerar en el manejo de estas fracturas incluyen:
- La administración de antibióticos profilácticos no se recomienda de forma rutinaria, a menos que haya evidencia de fuga de líquido cefalorraquídeo (LCR), en cuyo caso se puede considerar la cobertura de amplio espectro (como ceftriaxona 2g IV diario) durante 7-10 días 2.
- Las fugas de LCR deben ser monitoreadas, ya que la mayoría se resuelve de forma espontánea dentro de 7-10 días, pero las fugas persistentes pueden requerir reparación quirúrgica.
- Los pacientes deben evitar actividades que aumenten la presión intracraneal, como soplar la nariz, esforzarse o levantar objetos pesados durante 4-6 semanas.
- La consulta con un neurocirujano es necesaria para fracturas compuestas, lesiones cerebrales significativas, fugas de LCR persistentes o déficits neurológicos progresivos.
- El seguimiento con imágenes puede ser necesario para monitorear la curación y detectar complicaciones retrasadas como meningitis o absceso cerebral.
Es importante destacar que la mayoría de las fracturas de base de cráneo sanan de forma espontánea sin intervención, por lo que el enfoque conservador es generalmente efectivo mientras se centra en prevenir complicaciones secundarias que podrían empeorar los resultados neurológicos 3.