From the Guidelines
El tratamiento para la isquemia subepicardica se centra en abordar la causa subyacente, generalmente la enfermedad coronaria, y debe incluir terapia antiplaquetaria, medicamentos antianginosos, estatinas y modificación de factores de riesgo. La isquemia subepicardica es una condición que afecta las capas externas del músculo cardíaco y puede manifestarse como elevación del segmento ST en el electrocardiograma. El manejo inicial incluye:
- Terapia antiplaquetaria con aspirina (81-325mg diarios) y a menudo un inhibidor de P2Y12 como clopidogrel (75mg diarios) 1.
- Medicamentos antianginosos, como beta-bloqueantes (por ejemplo, metoprolol 25-100mg dos veces al día), nitratos (como isosorbide mononitrato 30-60mg diarios o nitroglicerina 0.4mg sublingual según sea necesario para síntomas agudos) y bloqueadores de canales de calcio (como amlodipina 5-10mg diarios) 1.
- Estatinas para la estabilización de la placa, generalmente atorvastatina 40-80mg o rosuvastatina 20-40mg diarios 1.
- Modificación de factores de riesgo, incluyendo control de la presión arterial (objetivo <130/80 mmHg), manejo de la diabetes (HbA1c <7%), cesación del tabaquismo y cambios en el estilo de vida. Para la estenosis coronaria significativa, puede ser necesaria la revascularización a través de intervención coronaria percutánea o injerto de bypass coronario. Es importante destacar que la revascularización debe considerarse en el contexto de la terapia médica dirigida por guías (GDMT) y no como una alternativa a ella, ya que la GDMT es fundamental para prevenir la progresión de la aterosclerosis y reducir el riesgo de eventos cardiovasculares 1. La decisión de proceder con revascularización debe basarse en la evaluación individual del paciente, considerando factores como la gravedad de los síntomas, la extensión de la enfermedad coronaria y la presencia de factores de riesgo adicionales. En resumen, el enfoque terapéutico para la isquemia subepicardica debe ser integral, considerando tanto la terapia médica como la revascularización, y siempre priorizando la reducción del riesgo de morbimortalidad y la mejora de la calidad de vida del paciente.
From the Research
Tratamiento de la isquemia subepicardica
La isquemia subepicardica se refiere a la condición en la que el flujo sanguíneo hacia el músculo cardíaco es insuficiente, lo que puede provocar daño o dolor en el corazón. A continuación, se presentan algunos puntos clave sobre el tratamiento de esta condición:
- Medicamentos antianginosos: Los medicamentos como nitratos, beta-bloqueantes y bloqueadores de los canales de calcio son los principales tratamientos para la isquemia subepicardica, ya que ayudan a aumentar el flujo sanguíneo hacia el corazón y reducir la demanda de oxígeno del músculo cardíaco 2.
- Terapia de reperfusión: La terapia de reperfusión, como la trombólisis, la cirugía de bypass coronario y la angioplastia coronaria, se utiliza para restaurar el flujo sanguíneo hacia el músculo cardíaco isquémico 2, 3.
- Control de factores de riesgo: El control de factores de riesgo como la hipertensión, la hipercolesterolemia, la diabetes y el tabaquismo es fundamental para prevenir la progresión de la enfermedad coronaria y reducir el riesgo de isquemia subepicardica 4.
- Uso de oxígeno: El uso de oxígeno durante la reperfusión puede ayudar a reducir el daño cardíaco y mejorar la función del corazón 3.
- Ranolazina: La ranolazina es un medicamento que puede ser utilizado para tratar la isquemia subepicardica crónica, ya que ayuda a reducir la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y a mejorar la tolerancia al ejercicio 5.
- Beta-bloqueantes: Los beta-bloqueantes, como el metoprolol, pueden ser utilizados para reducir la frecuencia cardíaca y la presión arterial, y para prevenir la reinfarcción y la fibrilación ventricular 6.
Algunos de los beneficios y riesgos asociados con estos tratamientos incluyen:
- Beneficios: reducción del dolor cardíaco, mejora de la función del corazón, reducción del riesgo de reinfarcción y fibrilación ventricular.
- Riesgos: efectos secundarios como la hipotensión, la bradicardia, la fatiga y la disfunción eréctil; aumento del riesgo de cardiogenic shock en pacientes con inestabilidad hemodinámica.