From the Guidelines
La lepra, o enfermedad de Hansen, es una enfermedad crónica bacteriana causada por Mycobacterium leprae que afecta principalmente la piel, los nervios periféricos y la mucosa de las vías respiratorias superiores. La fisiopatología de la lepra comienza cuando M. leprae entra en el cuerpo, típicamente a través de gotas respiratorias o roturas en la piel. La bacteria tiene una afinidad única por las células de Schwann que rodean los nervios periféricos y los macrófagos en regiones del cuerpo más frías (alrededor de 30°C), lo que explica su predilección por la piel, las orejas, la nariz y las extremidades. Después de la infección, la enfermedad progresa a lo largo de un espectro determinado por la respuesta inmune del huésped. Algunas de las características típicas de las formas principales de la enfermedad incluyen:
- La forma tuberculoide de la lepra, que se caracteriza por una respuesta inmune celular fuerte que contiene la infección, resultando en pocos bacilos pero daño nervioso significativo debido a la inflamación granulomatosa 1.
- La forma lepromatosa de la lepra, que se caracteriza por una respuesta inmune celular débil que permite la multiplicación bacteriana generalizada, lo que lleva a lesiones cutáneas extensas y daño nervioso debido a la invasión bacteriana directa. El daño nervioso ocurre a través de la desmielinización, la degeneración axonal y la fibrosis, lo que causa la pérdida sensorial característica, la debilidad muscular y las deformidades. El tratamiento requiere terapia con múltiples fármacos, que típicamente incluye dapsona, rifampicina y clofazimina durante 6-12 meses para la enfermedad paucibacilar o 12-24 meses para la enfermedad multibacilar. La diagnosis y el tratamiento tempranos son cruciales para prevenir el daño nervioso permanente y la discapacidad.
From the Research
Fisiopatología de la Lepra
La lepra, también conocida como enfermedad de Hansen, es una enfermedad infecciosa crónica causada por Mycobacterium leprae, un microorganismo que tiene preferencia por la piel y los nervios [ 2, 3 ]. La enfermedad se caracteriza clínicamente por uno o más de los tres signos cardinales: parches de piel hipopigmentados o eritematosos con pérdida de sensación, nervios periféricos engrosados y bacilos ácido-resistentes detectados en frotis de piel o material de biopsia [ 3 ].
Mecanismo de Infección
M. leprae infecta principalmente a las células de Schwann en los nervios periféricos, lo que lleva a daño nervioso y desarrollo de discapacidades [ 3 ]. La bacteria se transmite a través de gotas aerosolizadas y contacto piel a piel roto [ 4 ]. Una vez que M. leprae entra en el cuerpo, se dirige a los nervios periféricos y la mucosa de la piel y los ojos, causando inflamación y dolor en el área afectada [ 4 ].
Formas Clínicas de la Enfermedad
La lepra puede presentarse en diferentes formas clínicas, que varían desde la lepra tuberculoide paucibacilar hasta la lepra lepromatosa multibacilar [ 2, 5 ]. La lepra lepromatosa se caracteriza por la presencia de múltiples nódulos (lepromas) que pueden progresar a necrosis y ulceración [ 5 ].
Diagnóstico y Tratamiento
El diagnóstico de la lepra se basa en una combinación de hallazgos de examen físico y biopsia de piel y/o frotis [ 2 ]. El tratamiento moderno consiste en combinaciones de antibióticos como dapsone, rifampina y clofazimina [ 2, 5 ]. Es importante destacar que la lepra es curable, pero la detección y el tratamiento tempranos son cruciales para prevenir daños irreversibles y discapacidades [ 4 ].
Complicaciones y Reacciones
La lepra puede estar asociada con reacciones inmunológicas, como la reacción de tipo 1 (reversal) y la reacción de tipo 2 (eritema nodoso leproso) [ 2 ]. Estas reacciones pueden ocurrir en cualquier momento antes, durante o después del tratamiento y requieren un manejo específico [ 2 ].