From the Research
No, la esclerosis sistémica crónica no requiere necesariamente la presencia de reactantes de fase aguda para una agudización. La esclerosis sistémica (esclerodermia) es una enfermedad autoinmune compleja caracterizada por fibrosis, anormalidades vasculares y desregulación inmune. Aunque algunos pacientes pueden presentar reactantes de fase aguda elevados, como la proteína C reactiva (CRP) o la tasa de sedimentación eritrocitaria (ESR), durante las exacerbaciones de la enfermedad, estos marcadores no son consistentemente presentes ni indicadores confiables de la actividad de la enfermedad en la esclerosis sistémica. Las exacerbaciones de la enfermedad en la esclerosis sistémica se monitorean típicamente a través de la evaluación clínica del engrosamiento de la piel (utilizando la puntuación de la piel modificada de Rodnan), la participación de órganos (particularmente pulmón, corazón, riñón y gastrointestinal) y los síntomas reportados por el paciente. Las decisiones de tratamiento se basan generalmente en estos parámetros clínicos y no en los reactantes de fase aguda solos. Esto difiere de otras enfermedades reumáticas como la artritis reumatoide o la vasculitis, donde los reactantes de fase aguda se correlacionan más confiablemente con la actividad de la enfermedad 1. La patofisiología de la esclerosis sistémica implica procesos fibroticos complejos y daño vascular que pueden progresar sin inflamación sistémica significativa, lo que explica por qué los marcadores inflamatorios tradicionales pueden no reflejar con precisión la actividad de la enfermedad o las exacerbaciones.
Algunos estudios han demostrado que los reactantes de fase aguda pueden estar elevados en algunos pacientes con esclerosis sistémica, pero no son un indicador confiable de la actividad de la enfermedad 2, 1. En cambio, la evaluación clínica y la monitorización de los síntomas del paciente son fundamentales para diagnosticar y tratar las exacerbaciones de la enfermedad. La esclerosis sistémica es una enfermedad heterogénea y compleja, y su tratamiento debe ser individualizado y basado en la evaluación clínica y la monitorización de los síntomas del paciente.
En resumen, la presencia de reactantes de fase aguda no es necesaria para diagnosticar una agudización de la esclerosis sistémica crónica, y las decisiones de tratamiento deben basarse en la evaluación clínica y la monitorización de los síntomas del paciente, en lugar de en los reactantes de fase aguda solos 3.