From the Research
El enfoque inicial para el manejo del Síndrome Hemisensitivo Puro (SHP) se centra en la evaluación y el tratamiento sintomático mientras se descartan causas subyacentes graves. Los pacientes deben someterse a una evaluación neurológica completa, incluyendo resonancia magnética cerebral y pruebas de laboratorio básicas, para excluir accidente cerebrovascular, esclerosis múltiple u otras lesiones estructurales 1. Una vez que se descartan las patologías graves, los clínicos deben tranquilizar a los pacientes sobre la naturaleza generalmente benigna y autolimitada del SHP. Para el manejo de los síntomas, los medicamentos de primera línea incluyen antidepresivos tricíclicos de baja dosis, como la amitriptilina, que se inicia a 10-25mg al acostarse, aumentando gradualmente si es necesario, o gabapentina, que se inicia a 300mg al día y se titula hasta 300mg tres veces al día, según sea tolerado 2. La carbamazepina (200-400mg dos veces al día) o la pregabalina (75-150mg dos veces al día) pueden considerarse como alternativas. La duración del tratamiento suele oscilar entre 4-12 semanas, con una reducción gradual una vez que los síntomas mejoren. Se deben incorporar enfoques no farmacológicos, incluyendo técnicas de relajación, terapia cognitivo-conductual y manejo del estrés, ya que el SHP a menudo se asocia con factores psicológicos. El seguimiento regular es esencial para monitorear la progresión de los síntomas y los efectos secundarios de los medicamentos, con la mayoría de los casos resolviéndose espontáneamente en semanas o meses. Algunos estudios sugieren que la edad avanzada, la historia de tabaquismo y la presentación de síntomas agudos pueden estar asociados con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular como causa del SHP 1. Sin embargo, es importante destacar que el SHP puede tener diversas causas y que una evaluación completa es necesaria para determinar el tratamiento adecuado. En resumen, el enfoque inicial para el manejo del SHP debe centrarse en la evaluación y el tratamiento sintomático, con un enfoque en la tranquilización del paciente y la exclusión de causas subyacentes graves.
Algunos puntos clave a considerar en el manejo del SHP incluyen:
- Evaluación neurológica completa para excluir causas subyacentes graves
- Tratamiento sintomático con medicamentos de primera línea como la amitriptilina o la gabapentina
- Incorporación de enfoques no farmacológicos para el manejo del estrés y la ansiedad
- Seguimiento regular para monitorear la progresión de los síntomas y los efectos secundarios de los medicamentos
- Consideración de la edad avanzada, la historia de tabaquismo y la presentación de síntomas agudos como factores de riesgo para el accidente cerebrovascular.