From the Guidelines
Para pacientes con accidente cerebrovascular isquémico que no se realizan trombólisis, el objetivo es permitir la hipertensión permisiva en las primeras 24-48 horas, con intervención solo si la presión arterial sistólica excede 220 mmHg o la presión arterial diastólica excede 120 mmHg. Después de este período agudo, se debe comenzar una reducción gradual de la presión arterial, con un objetivo de menos de 140/90 mmHg para la mayoría de los pacientes, o menos de 130/80 mmHg para aquellos con factores de riesgo adicionales como diabetes o enfermedad renal crónica. Cuando se necesita intervención en la fase aguda, el labetalol intravenoso (10-20 mg durante 1-2 minutos, repetido cada 10-20 minutos según sea necesario) o la nicardipina (5 mg/hora IV, titulado por 2,5 mg/hora cada 5-15 minutos) son agentes preferidos ya que permiten una titración cuidadosa.
Algunos puntos clave a considerar en el manejo de la presión arterial en pacientes con accidente cerebrovascular isquémico que no se realizan trombólisis incluyen:
- La importancia de mantener la perfusión cerebral adecuada en el penumbra isquémico
- La necesidad de evitar la reducción excesiva de la presión arterial, que podría empeorar los resultados
- La elección de agentes que permitan una titración cuidadosa, como el labetalol o la nicardipina
- La consideración de factores de riesgo adicionales, como la diabetes o la enfermedad renal crónica, al establecer objetivos de presión arterial a largo plazo.
Según la guía más reciente de 2024 1, no hay evidencia para reducir activamente la presión arterial en pacientes con accidente cerebrovascular isquémico que no reciben trombólisis o trombectomía mecánica, a menos que la presión arterial sea extremadamente alta (por ejemplo, >220/120 mmHg). En estos casos, se puede considerar una reducción inicial moderada del 10%-15% durante un período de horas.
From the Research
Metas de presión arterial para el paciente con accidente cerebrovascular isquémico
- La presión arterial es un factor importante en el manejo del accidente cerebrovascular isquémico, ya que elevaciones en la presión arterial pueden afectar negativamente el resultado clínico 2.
- En pacientes con accidente cerebrovascular isquémico que no se realizan trombólisis, no hay un consenso claro sobre las metas de presión arterial óptimas, aunque se recomienda una presión arterial sistólica menor a 220 mmHg y diastólica menor a 120 mmHg 3.
- Algunos estudios sugieren que una reducción de la presión arterial en un 15% durante las primeras 24 horas después del inicio del accidente cerebrovascular isquémico puede ser beneficiosa, siempre y cuando no se produzca una caída excesiva de la presión arterial 3.
- La elección del agente antihipertensivo también es importante, y se han comparado diferentes opciones como labetalol, nicardipine e hidralazina en términos de tiempo para controlar la presión arterial antes de la administración de trombolíticos 4.
Consideraciones adicionales
- Es importante tener en cuenta que la presión arterial puede fluctuar durante el curso del accidente cerebrovascular isquémico, y que tanto la hipertensión como la hipotensión pueden tener efectos negativos en el resultado clínico 3.
- La presión arterial también puede influir en la decisión de realizar trombólisis, ya que se recomienda una presión arterial sistólica menor a 185 mmHg y diastólica menor a 110 mmHg para la administración de trombolíticos 5, 6.
- En pacientes que se someten a trombectomía mecánica, se recomienda una presión arterial sistólica menor a 185 mmHg y diastólica menor a 110 mmHg antes del procedimiento, y una presión arterial sistólica menor a 180 mmHg y diastólica menor a 105 mmHg durante y después del procedimiento 6.