From the Research
La mayoría de las sociedades urológicas latinoamericanas recomiendan la vacunación contra el VPH para prevenir cánceres relevantes para la urología, aunque la implementación varía según el país. La vacunación típicamente involucra Gardasil 9 (que cubre los tipos de VPH 6,11,16,18,31,33,45,52 y 58) o Cervarix (que cubre los tipos 16 y 18), administrados en un calendario de 2-3 dosis dependiendo de la edad. Para una protección óptima, la vacunación debe ocurrir antes del debut sexual, típicamente entre las edades de 9-14, aunque se recomienda la vacunación de seguimiento para personas mayores que no hayan sido vacunadas. Estas recomendaciones apuntan a prevenir cánceres urológicos relacionados con el VPH, incluyendo el cáncer de pene en hombres y cánceres de vulva, vagina y cuello uterino en mujeres, así como cánceres anales y orofaríngeos en ambos sexos. La razón detrás de estas recomendaciones es que los tipos de alto riesgo de VPH, particularmente el 16 y el 18, están causalmente vinculados a aproximadamente el 90% de los cánceres de pene y otras malignidades urogenitales 1. A pesar de estas recomendaciones, la cobertura real de vacunación en América Latina sigue siendo variable debido a las diferencias en los programas nacionales de inmunización, el acceso a la atención médica y la conciencia pública 2, 3. Algunos estudios sugieren que la vacunación reduce la incidencia de verrugas genitales y no se desarrollan casos de cáncer de pene en el grupo vacunado, aunque se necesitan más estudios para confirmar la eficacia y el beneficio costo-efectividad de la vacuna en hombres para prevenir neoplasias intraepiteliales y cáncer de pene invasivo 4. En resumen, la vacunación contra el VPH es una herramienta importante para prevenir cánceres urológicos relevantes en América Latina, y es fundamental seguir las recomendaciones de las sociedades urológicas y mejorar la implementación y la cobertura de la vacunación en la región. Algunas de las barreras para la implementación de la vacunación contra el VPH en América Latina incluyen la falta de acceso a la atención médica, la conciencia pública limitada y los desafíos para introducir la vacuna en varios países 2, 3. Sin embargo, con la colaboración de los profesionales de la salud, los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil, es posible superar estos desafíos y mejorar la cobertura de la vacunación contra el VPH en América Latina. La educación y la conciencia pública sobre la importancia de la vacunación contra el VPH son fundamentales para aumentar la demanda de la vacuna y mejorar la implementación de los programas de vacunación en la región. En última instancia, la vacunación contra el VPH es una herramienta crucial para prevenir cánceres urológicos relevantes en América Latina, y es fundamental seguir las recomendaciones de las sociedades urológicas y mejorar la implementación y la cobertura de la vacunación en la región.