From the Guidelines
Pacientes mayores de 65 años con hipertensión que se benefician de un estudio de hipertensión secundaria incluyen aquellos con hipertensión resistente, inicio repentino o empeoramiento de la hipertensión, hipertensión acelerada (>180/120 mmHg), hipertensión con hipocalemia sin uso de diuréticos, o aquellos con características clínicas que sugieren causas específicas como trastornos suprarrenales o estenosis de la arteria renal. Las pruebas recomendadas incluyen estudios de laboratorio básicos (recuento sanguíneo completo, panel metabólico completo, pruebas de función tiroidea, análisis de orina), relación aldosterona-renina plasmática para aldosteronismo primario, recolección de orina de 24 horas para metanefrinas y catecolaminas para detectar feocromocitoma, ultrasonido renal con Doppler para evaluar la estenosis de la arteria renal, y prueba de supresión con dexametasona de overnight para el síndrome de Cushing cuando se sospecha clínicamente 1. Además, se pueden realizar pruebas dirigidas adicionales, como CT o MRI de las glándulas suprarrenales o arterias renales, según los hallazgos iniciales. Es importante destacar que la identificación de causas secundarias puede llevar a tratamientos específicos que pueden reducir o eliminar la necesidad de múltiples medicamentos antihipertensivos, lo que puede mejorar la calidad de vida y reducir los efectos secundarios de los medicamentos en adultos mayores que a menudo ya están tomando múltiples medicamentos para otras afecciones. Algunos de los factores que se deben considerar al evaluar a estos pacientes incluyen:
- Historia clínica y examen físico detallados
- Análisis de orina y pruebas de función renal
- Pruebas de función tiroidea y suprarrenal
- Ultrasonido renal con Doppler para evaluar la estenosis de la arteria renal
- Considerar la remisión a un centro especializado para una evaluación y manejo más detallados si se sospecha hipertensión secundaria 1.
From the Research
Pacientes Mayores de 65 Años con Hipertensión Secundaria
Los pacientes mayores de 65 años con hipertensión secundaria pueden beneficiarse de un estudio de hipertensión secundaria si presentan ciertas características. A continuación, se presentan algunos puntos clave:
- Prevalencia de Hipertensión Secundaria: La hipertensión secundaria es más común de lo que se pensaba, y su prevalencia puede ser del 4,8% en pacientes hipertensos, según un estudio prospectivo 2.
- Factores de Riesgo: Los pacientes mayores de 65 años con hipertensión resistente o con síntomas sugestivos de hipertensión secundaria, como hipocalemia, deben ser evaluados para determinar la causa subyacente de su hipertensión 3, 4.
- Pruebas Recomendadas: Las pruebas recomendadas para el estudio de hipertensión secundaria incluyen:
- Medición de la relación aldosterona/renina (ARR) 3, 4.
- Determinación de la actividad de la renina plasmática y la aldosterona 3, 4.
- Estudios de imagen, como la tomografía computarizada de adrenal, para identificar lesiones adrenal 3, 2.
- Muestreo de venas adrenales (AVS) o escintigrafía adrenocortical para identificar la patología subyacente 2.
- Tratamiento: El tratamiento de la hipertensión secundaria dependerá de la causa subyacente y puede incluir la administración de medicamentos, como el spironolactona, o la realización de procedimientos quirúrgicos, como la adrenalectomía 3, 5.
Consideraciones Especiales en Pacientes Mayores de 65 Años
Es importante tener en cuenta las siguientes consideraciones al evaluar y tratar a pacientes mayores de 65 años con hipertensión secundaria:
- Comorbilidades: Los pacientes mayores de 65 años pueden presentar comorbilidades, como enfermedad cardiovascular, renal o hepática, que deben ser consideradas al evaluar y tratar la hipertensión secundaria 6, 5.
- Medicamentos: Los medicamentos utilizados para tratar la hipertensión secundaria pueden interactuar con otros medicamentos que el paciente esté tomando, por lo que es importante evaluar cuidadosamente la medicación del paciente 6, 5.
- Seguimiento: Es importante realizar un seguimiento cuidadoso de los pacientes mayores de 65 años con hipertensión secundaria para ajustar el tratamiento según sea necesario y prevenir complicaciones 6, 5.