From the Guidelines
El enfoque de manejo recomendado para la osteoporosis en la población anciana incluye intervenciones farmacológicas y no farmacológicas. La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por la disminución de la densidad ósea y la alteración de la microarquitectura del hueso, lo que aumenta el riesgo de fracturas. Los factores de riesgo para la osteoporosis incluyen la edad avanzada, el sexo femenino, la historia familiar de osteoporosis, la falta de ejercicio, la dieta pobre en calcio y vitamina D, y el tabaquismo. El cuadro clínico de la osteoporosis puede variar desde la ausencia de síntomas hasta la presencia de dolor óseo, pérdida de altura y fracturas. El diagnóstico de la osteoporosis se realiza mediante la medición de la densidad ósea mediante densitometría ósea dual de rayos X (DXA) y la evaluación de la historia clínica y los factores de riesgo. Los estudios diagnósticos también pueden incluir la medición de los niveles de calcio y vitamina D en sangre, así como la realización de radiografías para evaluar la presencia de fracturas.
En cuanto al tratamiento, se recomienda el uso de bisfosfonatos como alendronato (70mg semanal) o risedronato (35mg semanal) como primera línea de tratamiento 1. Estos medicamentos funcionan inhibiendo la resorción ósea y han demostrado reducir el riesgo de fracturas en un 40-70%. Para pacientes que no pueden tolerar bisfosfonatos o tienen osteoporosis severa, se pueden considerar alternativas como denosumab (60mg subcutáneos cada 6 meses), teriparatida o abaloparatida (inyecciones subcutáneas diarias durante hasta 2 años), o romosozumab (210mg subcutáneos mensuales durante 12 meses) 1. La suplementación con calcio (1000-1200mg diarios) y vitamina D (800-1000 UI diarios) es esencial como complemento a la terapia medicamentosa. El tratamiento no farmacológico incluye ejercicios de carga y resistencia 3-5 veces a la semana, estrategias de prevención de caídas (evaluación de la seguridad del hogar, entrenamiento de equilibrio, corrección de la visión), cesación del tabaquismo y limitación del consumo de alcohol. La duración del tratamiento varía según el medicamento y los factores de riesgo, pero generalmente se continúa durante 3-5 años con bisfosfonatos, seguido de una reevaluación. Se recomienda la monitorización regular con pruebas de densidad ósea cada 1-2 años durante el tratamiento para evaluar la respuesta. Este enfoque integral aborda la patofisiología subyacente de la disminución de la formación ósea y el aumento de la resorción ósea que caracteriza la osteoporosis en la población anciana. Es importante tener en cuenta que la elección del tratamiento debe ser individualizada y basada en la evaluación de los factores de riesgo y la historia clínica de cada paciente 1.