From the Guidelines
El diagnóstico y tratamiento del glaucoma neovascular requieren un enfoque dual: abordar la isquemia subyacente y controlar la presión intraocular (IOP). El glaucoma neovascular es una forma grave de glaucoma secundario causado por el crecimiento anormal de vasos sanguíneos en el iris y el ángulo anterior de la cámara, típicamente resultante de isquemia retiniana. El diagnóstico implica identificar la característica neovascularización del iris (rubeosis iridis), la presión intraocular elevada (IOP) y una causa subyacente como retinopatía diabética, oclusión de la vena retiniana central o síndrome de isquemia ocular. El tratamiento comienza con inyecciones de anti-VEGF (bevacizumab 1.25mg/0.05ml, ranibizumab 0.5mg/0.05ml o aflibercept 2mg/0.05ml) para regresar la neovascularización, seguido de fotocoagulación panretiniana (1200-1600 quemaduras de 500μm de tamaño) para reducir el impulso isquémico, como se menciona en 1. El control de la IOP comienza con medicamentos que incluyen betabloqueantes tópicos (timolol 0.5% dos veces al día), agonistas alfa-2 (brimonidina 0.1-0.2% dos veces al día) y inhibidores de la anhidrasa carbónica (dorzolamida 2% tres veces al día), según se describe en 1. Los análogos de prostaglandina son menos efectivos en esta condición. Los inhibidores orales de la anhidrasa carbónica (acetazolamida 250mg cuatro veces al día) pueden ser necesarios para un control adicional de la presión. En casos avanzados, los dispositivos de drenaje del glaucoma o la ciclofotocoagulación transescleral a menudo son necesarios, ya que la cirugía de filtración convencional tiene resultados pobres, como se indica en 1. La detección temprana y el tratamiento oportuno de la isquemia retiniana subyacente son cruciales para prevenir la progresión hacia el estadio final doloroso del glaucoma absoluto, que puede requerir enucleación para el confort. Algunos estudios sugieren que la fotocoagulación panretiniana puede ayudar a prevenir la progresión de la neovascularización del iris y el glaucoma neovascular, como se menciona en 1. En resumen, el tratamiento del glaucoma neovascular debe ser individualizado y ajustado según la respuesta del paciente y la gravedad de la enfermedad, y debe ser realizado por un profesional de la salud calificado, como se describe en 1.
From the Research
Diagnóstico del glaucoma neovascular
El diagnóstico del glaucoma neovascular (NVG) se realiza a través de una combinación de exámenes clínicos y técnicas de imagen avanzadas. Algunos de los métodos utilizados incluyen:
- Gonioscopia para visualizar los nuevos vasos en el segmento anterior del ojo 2
- Optical coherence tomography angiography (OCTA) y fluorescein angiography para evaluar la circulación sanguínea y la presencia de nuevos vasos 2, 3
- Medición de la presión intraocular (IOP) para determinar el nivel de presión en el ojo 4, 5
Tratamiento del glaucoma neovascular
El tratamiento del NVG tiene como objetivo reducir la presión intraocular, controlar la neovascularización y prevenir la pérdida de visión. Algunas de las opciones de tratamiento incluyen:
- Panretinal photocoagulation (PRP) para reducir la isquemia retiniana y la producción de factores de crecimiento vascular 2, 3
- Administración de anti-VEGF (factor de crecimiento vascular endotelial) para inhibir la neovascularización 2, 3, 5
- Terapia hipotensora ocular para reducir la presión intraocular 2, 4
- Cirugía, como la implantación de una válvula de drenaje de glaucoma, para controlar la presión intraocular y prevenir la pérdida de visión 3, 5
- Uso de fármacos como el bevacizumab, ranibizumab y aflibercept para controlar la neovascularización y reducir la presión intraocular 3, 5