From the Guidelines
La artritis reactiva se presenta como inflamación de las articulaciones, generalmente afectando las rodillas, tobillos y pies, después de ciertas infecciones, particularmente gastrointestinales o genitourinarias. Los pacientes a menudo experimentan la triada clásica de artritis, conjuntivitis y uretritis, aunque no todos los síntomas pueden estar presentes. Las manifestaciones adicionales pueden incluir entesitis (inflamación donde los tendones se unen a los huesos), dactilitis (hinchazón similar a una salchicha de los dedos o los pies), lesiones cutáneas como queratodermia blenorrágica y úlceras orales. El tratamiento comienza con AINE como naproxeno (500mg dos veces al día) o indometacina (25mg tres veces al día) para aliviar los síntomas. Para los síntomas persistentes, se pueden utilizar medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARD), con sulfasalazina (comenzando a 500mg diarios, aumentando a 1000mg dos veces al día) como primera opción. La metotrexato (comenzando a 7,5mg semanal, potencialmente aumentando a 20mg semanal) es una alternativa. Para los casos graves que no responden a la terapia convencional, se pueden considerar inhibidores de TNF como etanercept (50mg semanal) o adalimumab (40mg cada dos semanas). Los antibióticos solo están indicados si hay evidencia de infección desencadenante persistente. La terapia física es crucial para mantener la función de las articulaciones y prevenir la rigidez. La mayoría de los casos de artritis reactiva se resuelven dentro de 3-12 meses, aunque algunos pacientes pueden experimentar síntomas crónicos que requieren manejo a largo plazo. La condición resulta de una respuesta inmune anormal a ciertas infecciones en individuos genéticamente susceptibles, particularmente aquellos con positividad para HLA-B27 1.
Algunos de los factores que se deben considerar en el tratamiento de la artritis reactiva incluyen:
- La gravedad de los síntomas
- La presencia de comorbilidades
- La respuesta a los tratamientos previos
- La posibilidad de infección desencadenante persistente
- La necesidad de terapia física para mantener la función de las articulaciones y prevenir la rigidez
Es importante destacar que la artritis reactiva es una condición compleja que requiere un enfoque individualizado y una estrecha colaboración entre el paciente y el médico para lograr el mejor resultado posible. La elección del tratamiento debe basarse en la evaluación de los factores mencionados anteriormente y en la consideración de las opciones terapéuticas disponibles, incluyendo AINE, DMARD y terapia biológica 1.
En resumen, el tratamiento de la artritis reactiva debe ser individualizado y basado en la evaluación de la gravedad de los síntomas, la presencia de comorbilidades y la respuesta a los tratamientos previos, con el objetivo de lograr el mejor resultado posible en términos de control de los síntomas y mantenimiento de la función de las articulaciones 1.
From the Research
Presentación Clínica
La artritis reactiva es una enfermedad autoinmune que se desarrolla 2-4 semanas después de una infección desencadenante, resultando principalmente en sinovitis/entesis de las extremidades inferiores, pero con una amplia variedad de posibles manifestaciones extraarticulares [ 2, 3 ]. Los síntomas pueden incluir:
- Artritis oligoarticular de las articulaciones grandes
- Enfermedad de las extremidades inferiores
- Manifestaciones extraarticulares como entesis, tenosinovitis, bursitis y dactilitis
Opciones de Tratamiento
El tratamiento de la artritis reactiva puede variar dependiendo de la gravedad y la duración de los síntomas. Algunas opciones de tratamiento incluyen:
- Fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para el tratamiento de los síntomas agudos [ 2, 3 ]
- Sulfasalazina para el tratamiento de la artritis reactiva crónica [ 2, 4 ]
- Antibióticos para el tratamiento de la infección subyacente, especialmente en casos de artritis reactiva inducida por Chlamydia [ 2, 5 ]
- Fármacos modificadores de la enfermedad (DMARDs) como metotrexato, azatioprina y ciclosporina para el tratamiento de la artritis reactiva resistente a otros tratamientos [ 3, 5 ]
- Bloqueadores de TNF-alfa para el tratamiento de la artritis reactiva agresiva o crónica [ 3, 5 ]
Consideraciones Especiales
Es importante tener en cuenta que la artritis reactiva puede ser una enfermedad crónica y que el tratamiento puede variar dependiendo de la respuesta individual del paciente. Además, es fundamental diagnosticar y tratar la infección subyacente para prevenir la recurrencia de los síntomas [ 2, 6 ].