Tratamiento para la Enfermedad Renal Crónica por Hipoplasia Renal
El tratamiento para la enfermedad renal crónica causada por hipoplasia renal debe centrarse en el control de la hipertensión arterial mediante inhibidores del sistema renina-angiotensina (IECA o ARA-II) como terapia de primera línea, junto con medidas de estilo de vida y monitorización regular de la función renal.
Evaluación y diagnóstico
- La hipoplasia renal se caracteriza por un riñón anormalmente pequeño con desarrollo incompleto, lo que puede conducir a hipertensión renovascular y enfermedad renal crónica
- Es importante diferenciar entre:
- Hipoplasia renal congénita: presente desde el nacimiento
- Hipoplasia renal adquirida: resultado de isquemia o daño renal
Manejo farmacológico
Control de la hipertensión arterial
Primera línea: Inhibidores del sistema renina-angiotensina
Segunda línea (si no se logra control con monoterapia):
Hipertensión resistente:
Objetivo de presión arterial
- Mantener presión arterial <120/80 mmHg 1
- En pacientes con proteinuria, un control más estricto puede retrasar la progresión de la enfermedad 3, 4
Manejo no farmacológico
Dieta:
Actividad física:
Control de peso:
Evitar tabaco 1
Monitorización y seguimiento
Evaluación periódica de la función renal:
Evaluación de complicaciones:
- Anemia
- Alteraciones del metabolismo mineral óseo
- Acidosis metabólica
- Alteraciones del potasio 1
Consideraciones especiales
- En casos de hipoplasia renal severa con hipertensión refractaria, la nefrectomía puede ser considerada como tratamiento definitivo 5
- En niños con hipoplasia renal, no restringir la ingesta proteica debido al riesgo de afectar el crecimiento 1
- En casos de displasia renal arterial en edad pediátrica, puede requerirse cirugía abierta 1
Cuándo referir al nefrólogo
- TFG estimada <30 ml/min/1.73m² 1
- Riesgo de fallo renal a 2 años >10% 1
- Proteinuria significativa 1
- Hipertensión de difícil control 2
El tratamiento debe ser integral y personalizado según la severidad de la hipoplasia renal, el grado de disfunción renal y la presencia de comorbilidades, con el objetivo principal de preservar la función renal, controlar la hipertensión y prevenir complicaciones cardiovasculares.