Manejo de la Rabdomiólisis
El manejo principal de la rabdomiólisis debe centrarse en una resucitación agresiva con fluidos, apuntando a una diuresis de 200-300 mL/hora (aproximadamente 6L diarios en casos severos) para prevenir la lesión renal aguda. 1
Tratamiento inicial y resucitación con fluidos
Fase inicial de resucitación:
Tipo de fluidos:
Monitorización y manejo de complicaciones
Monitorización esencial:
- Diuresis horaria (objetivo principal)
- Electrolitos séricos (especialmente potasio y calcio)
- Niveles de creatina quinasa (CK)
- Función renal (creatinina, BUN)
- Balance hídrico
Manejo de alteraciones electrolíticas:
Evaluación de síndrome compartimental:
Consideraciones adicionales
Suspensión de agentes causales:
Consideraciones en poblaciones especiales:
- En pacientes con compromiso cardíaco o renal, ancianos y pacientes con menor masa muscular: realizar una titulación y monitorización más cuidadosa de fluidos para evitar sobrecarga 1
Consulta nefrológica temprana:
Controversias en el tratamiento
- La evidencia actual no respalda el uso rutinario de bicarbonato o manitol en pacientes con rabdomiólisis 4
- El factor más importante para prevenir la lesión renal aguda es la resucitación temprana y agresiva con fluidos 4, 5, 6
La rabdomiólisis es una condición potencialmente mortal que requiere reconocimiento y tratamiento rápidos. La piedra angular del manejo es la hidratación agresiva para mantener una diuresis adecuada, lo que ayuda a prevenir la lesión renal aguda y otras complicaciones graves.