Puntos Dolorosos en la Fibromialgia
Los puntos dolorosos en la fibromialgia son 18 puntos específicos distribuidos simétricamente en el cuerpo que presentan hipersensibilidad a la presión digital y son característicos para el diagnóstico de esta condición según los criterios del Colegio Americano de Reumatología.
Características de los Puntos Dolorosos
La fibromialgia se caracteriza por dolor musculoesquelético crónico y generalizado, con múltiples puntos sensibles a la palpación. Según los criterios diagnósticos establecidos, estos puntos dolorosos (también llamados "tender points") presentan las siguientes características:
- Son 18 puntos específicos distribuidos simétricamente en el cuerpo
- Se consideran positivos cuando la presión digital causa dolor (no solo sensibilidad)
- Para el diagnóstico clásico, deben ser positivos al menos 11 de los 18 puntos 1
- La presión aplicada debe ser de aproximadamente 4 kg (suficiente para blanquear la uña del examinador)
Localización de los 18 Puntos Dolorosos
Los puntos dolorosos están ubicados específicamente en:
- Región occipital: En las inserciones de los músculos suboccipitales (bilateral)
- Cervical bajo: En las porciones anteriores de los espacios intertransversos C5-C7 (bilateral)
- Trapecio: En el punto medio del borde superior (bilateral)
- Supraespinoso: En el origen del músculo, por encima de la escápula (bilateral)
- Segunda costilla: En la unión costocondral de la segunda costilla (bilateral)
- Epicóndilo lateral: 2 cm distal a los epicóndilos laterales (bilateral)
- Glúteo: En el cuadrante superior externo de la nalga (bilateral)
- Trocánter mayor: Posterior a la prominencia trocantérea (bilateral)
- Rodilla: En la almohadilla grasa medial, proximal a la línea articular (bilateral)
Fisiopatología de los Puntos Dolorosos
Los puntos dolorosos en la fibromialgia reflejan una alteración en el procesamiento central del dolor, caracterizada por:
- Hiperalgesia (respuesta aumentada a estímulos dolorosos)
- Alodinia (dolor ante estímulos normalmente no dolorosos)
- Sensibilización central con disfunción de neurocircuitos que afectan la percepción, transmisión y procesamiento de estímulos nociceptivos 2
- Posible hipoperfusión muscular por desregulación vasomotora regional 3
- Deficiencias en la transmisión serotoninérgica y noradrenérgica en el sistema nervioso central 4
Abordaje Terapéutico de los Puntos Dolorosos
El manejo de los puntos dolorosos en la fibromialgia requiere un enfoque integral que incluye:
Intervenciones No Farmacológicas
Ejercicio físico:
Terapias cognitivo-conductuales:
Movimiento meditativo:
- Yoga, tai chi y qigong muestran evidencia moderada de efectividad 5
Intervenciones Farmacológicas
Antidepresivos:
Anticonvulsivantes:
- Pregabalina (150-450 mg/día): Aprobada por la FDA para fibromialgia con evidencia de alta calidad 7
Analgésicos:
Consideraciones Importantes
- El diagnóstico de fibromialgia se realiza cuando el paciente describe una historia de dolor extendido en todos los cuadrantes del cuerpo durante al menos tres meses 2
- Los criterios diagnósticos han evolucionado, pero la evaluación de los puntos dolorosos sigue siendo relevante para el diagnóstico clínico
- El tratamiento debe enfocarse en mejorar la función y calidad de vida, no solo en el alivio del dolor
- Se considera exitoso un tratamiento que logra una reducción del 30-50% en el dolor 5
- Los medicamentos para la fibromialgia típicamente proporcionan beneficios modestos en lugar de una resolución completa 5
Errores Comunes a Evitar
- Depender exclusivamente de la terapia farmacológica para el manejo de la fibromialgia
- No reconocer la importancia del ejercicio físico en el manejo de los puntos dolorosos
- Utilizar opioides fuertes para el manejo del dolor en fibromialgia, ya que no han demostrado beneficios y tienen limitaciones significativas 8
- No evaluar adecuadamente los puntos dolorosos durante el examen físico
- No proporcionar educación adecuada al paciente sobre la naturaleza de su condición
El manejo adecuado de los puntos dolorosos en la fibromialgia requiere un enfoque integral que combine intervenciones farmacológicas y no farmacológicas, con énfasis en la educación del paciente, el ejercicio físico y las terapias cognitivo-conductuales para mejorar la calidad de vida.