Dosis de Anticoagulación Plena con HBPM en Pacientes en Hemodiálisis
Para pacientes en hemodiálisis que requieren anticoagulación plena con heparina de bajo peso molecular (HBPM), se recomienda una dosis inicial de 3075 UI anti-Xa en una sola inyección, que puede complementarse con prostacicilina (3 ng/kg/min) para optimizar la eficacia y seguridad del procedimiento. 1
Consideraciones Generales para Anticoagulación en Hemodiálisis
La anticoagulación durante la hemodiálisis es esencial para prevenir la coagulación del circuito extracorpóreo. Las opciones terapéuticas incluyen:
Heparina No Fraccionada (HNF)
Dosis estándar:
Monitorización:
Heparina de Bajo Peso Molecular (HBPM)
Ventajas sobre HNF:
Dosis recomendada:
Protocolo Específico para Anticoagulación Plena en Hemodiálisis
Evaluación previa:
Dosificación de HBPM:
Monitorización durante la sesión:
Ajustes según función renal:
- En pacientes con insuficiencia renal severa, considerar reducción de dosis
- Monitorizar más frecuentemente la actividad anti-Xa 4
Situaciones Especiales
Trombocitopenia Inducida por Heparina (TIH)
- Si se sospecha TIH, suspender inmediatamente toda exposición a heparina 6
- Alternativas:
Pacientes con Alto Riesgo de Sangrado
- Considerar heparinización regional de baja dosis (25 UI/min) con neutralización 7
- Objetivo: mantener concentraciones de heparina de 0,15-0,35 UI/mL en el riñón artificial y <0,15 UI/mL en el paciente 7
Puntos Clave a Recordar
- La actividad anti-Xa es el parámetro más fiable para monitorizar la anticoagulación durante la hemodiálisis
- La HBPM ofrece ventajas en términos de seguridad y facilidad de administración comparada con HNF
- La dosis debe ajustarse según el peso del paciente y la función renal
- Monitorizar regularmente el recuento plaquetario para detectar TIH
- La combinación de HBPM con prostacicilina puede ofrecer una anticoagulación eficaz y segura con menor riesgo de complicaciones hemorrágicas
La elección del régimen de anticoagulación debe basarse en las características individuales del paciente, considerando el riesgo de sangrado, la función renal y la presencia de comorbilidades.