Manejo Inicial del Shock Séptico
El manejo inicial del shock séptico debe incluir la administración inmediata de al menos 30 mL/kg de cristaloides intravenosos (preferiblemente solución de Ringer lactato) dentro de las primeras 3 horas, antibióticos de amplio espectro dentro de la primera hora, y norepinefrina como vasopresor de primera línea si persiste la hipotensión, dirigido a mantener una presión arterial media de 65 mmHg. 1
Resucitación Inicial
Reconocimiento temprano y acción inmediata:
Fluidoterapia:
Monitorización y evaluación continua:
- Reevaluar frecuentemente el estado hemodinámico después de la resucitación inicial 2, 1
- Monitorizar: presión arterial media, frecuencia cardíaca, relleno capilar, producción de orina, estado mental y niveles de lactato 1
- Utilizar variables dinámicas sobre estáticas para predecir la respuesta a fluidos 2
Terapia Antimicrobiana
- Antibióticos de amplio espectro:
Soporte Vasopresor
- Inicio de vasopresores:
- Si la hipotensión persiste a pesar de la resucitación adecuada con fluidos 1
- Norepinefrina como vasopresor de primera línea 1
- Objetivo: mantener una presión arterial media (PAM) de 65 mmHg 2, 1
- Considerar añadir vasopresina (0,03 unidades/minuto) para mejorar la presión arterial o disminuir los requerimientos de norepinefrina 1
Control del Foco Infeccioso
- Identificación y control de la fuente:
Consideraciones Adicionales
Soporte respiratorio:
Transfusión sanguínea:
Control glucémico:
Puntos Clave y Precauciones
- La resucitación con cristaloides balanceados puede ofrecer ventajas sobre la solución salina normal 1, 5
- Las soluciones de albúmina pueden considerarse como alternativa segura y efectiva cuando se requieren grandes cantidades de fluidos 1, 3, 5
- Evitar retrasos en la administración de antibióticos, ya que cada hora de retraso aumenta la mortalidad 1
- El uso de protocolos y enfoques multidisciplinarios mejora la adherencia a las guías y los resultados 1
El manejo del shock séptico requiere una intervención rápida y agresiva con fluidos, antibióticos y vasopresores según sea necesario. La monitorización continua y la reevaluación frecuente son fundamentales para guiar la terapia y mejorar los resultados.