Causas, síntomas, signos y tratamiento de la espondiloartrosis
Causas y características de la espondiloartritis anquilosante
La espondiloartritis anquilosante (EA) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas. Se caracteriza por inflamación persistente que puede conducir a la fusión ósea (anquilosis) y deformidad espinal.
Causas:
- Predisposición genética (principalmente asociada al antígeno HLA-B27)
- Factores ambientales desencadenantes
- Mecanismos autoinmunes
Síntomas y signos:
- Dolor inflamatorio de espalda (mejora con actividad, empeora con reposo)
- Rigidez matutina prolongada (>30 minutos)
- Limitación progresiva de la movilidad espinal
- Fatiga
- Manifestaciones extraarticulares:
- Uveítis
- Psoriasis
- Enfermedad inflamatoria intestinal
- Entesitis (inflamación en puntos de inserción de tendones)
Tratamiento de la espondiloartritis anquilosante
El tratamiento de primera línea para la espondiloartritis anquilosante debe incluir antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) a dosis completas y fisioterapia supervisada, seguido de inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNFi) en casos que no responden a AINEs. 1
Tratamiento farmacológico:
Primera línea:
- AINEs a dosis completas: Preferiblemente de forma continua en enfermedad activa persistente
- Aproximadamente el 75% de los pacientes con EA muestran buena respuesta a AINEs dentro de 48 horas, en contraste con solo el 15% de pacientes con dolor mecánico 2
- No hay preferencia por un AINE específico, considerando riesgos cardiovasculares, gastrointestinales y renales 1
- Los AINEs inhibidores selectivos de COX-2 pueden ser preferibles para tratamiento a largo plazo por menores efectos secundarios gástricos 2
Segunda línea (si falla la primera línea):
Para enfermedad axial: Inhibidores del TNF (adalimumab, etanercept, infliximab, golimumab) 1, 3
- Etanercept está indicado para reducir signos y síntomas en pacientes con espondiloartritis anquilosante activa 3
- Los pacientes tratados con inhibidores del TNF no demostraron exceso de mortalidad en comparación con controles emparejados 4
- Para pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal concomitante, se recomiendan anticuerpos monoclonales anti-TNF sobre etanercept 1
Para artritis periférica: Sulfasalazina (no efectiva para enfermedad axial) 1
Tercera línea:
- Inhibidores de interleucina-17 (secukinumab, ixekizumab) o cambio a otro inhibidor de TNF en caso de fallo al primero 1
Tratamiento no farmacológico:
Fisioterapia y ejercicio:
Fisioterapia supervisada: Componente fundamental del tratamiento 1
- Enfoque en mantener la movilidad espinal
- Mejorar la postura
- Fortalecer músculos centrales y del cuello
- Ejercicios de estiramiento suave
Las intervenciones activas (ejercicios supervisados) son preferibles a las intervenciones pasivas como masajes, ultrasonido y calor 1
Intervenciones quirúrgicas:
- Artroplastia total de cadera en pacientes con artritis avanzada de cadera 1
- Osteotomía correctiva espinal para deformidad grave incapacitante 1
- Considerar referencia quirúrgica en casos de déficits neurológicos progresivos, dolor severo no controlado, limitaciones funcionales significativas o espondilolistesis de alto grado 1
Monitorización y seguimiento:
- Evaluación regular de la actividad de la enfermedad utilizando medidas validadas
- Monitorización de PCR o VSG a intervalos regulares
- Considerar densitometría ósea para detección de osteoporosis, especialmente en pacientes con sindesmofitos o fusión espinal 1
- El seguimiento radiográfico generalmente no es necesario con mayor frecuencia que cada 2 años, a menos que haya cambios significativos en el estado clínico 1
Consideraciones especiales
- Los corticosteroides sistémicos no son recomendados en espondiloartritis axial activa 1
- Las inyecciones locales de corticosteroides pueden ser útiles para entesitis o dolor de articulación sacroilíaca 5
- El diagnóstico temprano es crucial para iniciar tratamiento efectivo y prevenir deformidades estructurales 2, 6, 7
- Los pacientes con EA tienen un riesgo aumentado de mortalidad comparado con la población general, pero este riesgo puede ser mitigado con tratamiento adecuado 4
La implementación temprana y adecuada de este enfoque terapéutico puede mejorar significativamente la calidad de vida, reducir el dolor y potencialmente prevenir la progresión estructural de la enfermedad.